Ivanna Fred se confiesa

Más allá de denunciar el discrimen que vive la comunidad LGBT en la Isla, en especial los transexuales, Ivanna Fred comparte con Metro y WKAQ 580 datos de su vida personal que muy pocos conocen y que la han ayudado a convertirse en un ser humano pleno lleno de felicidad. Su meta principal.

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

14 jul 2015, 11:00 pm 5 min de lectura

Cuando a Ivanna Fred le preguntaban en kindergarten qué quería ser de adulto contestaba una mentira. Ella sabía que su verdad podría traerle consecuencias poco favorables, por lo que terminaba opinando igual que el resto de sus compañeros de clases que aspiraban a ser maestros o policías. 

Sin embargo, ella estaba clara, ella quería ser mujer y anhelaba serlo porque, según nos contó, ella no podía entender cómo era posible que se sintiera como mujer teniendo un órgano sexual másculino.

¿Cuándo comienzas a notar que sientes atracción física por las personas de tu mismo sexo? 

— Desde los cinco años. Cuando yo empecé a sentir esa atracción por un hombre, para mí eso era inexplicable, obviamente por lo que está culturamente establecido y por la misma opresión de una sociedad que te dice: ‘esto es así’. 

¿A qué edad te enamoraste? 

­­— La primera vez que me enamoré, como a los 7 años, fue de un nene de la escuela y, aunque en ese momento no me correspondió, de adulto luego nos encontramos y me confesó que le atraía . Qué ironía tiene la vida. 

¿Fuiste víctima de acoso en la escuela? — En séptimo grado, tenía 11 o 12, años yo era un niño no tradicional, con unas características bastante marcadas hacia lo femenino y mi comportamiento hacía que eso fuera más fuerte. Era un nene con pelo largo, con piel lozana, delgado y un manerismo que no era típico de un niño tradicional y esto creaba mucha controversia y de ahí venía el bullying. 

¿A qué edad empezaste a vestirte como mujer?

A los 12 años. En séptimo grado fue que me solté, cuando me voy prácticamente contra todo lo establecido. Tenía el apoyo de mi mamá, así que lo demás no me importó. 

¿Cuándo decides hacerte tu primera cirugía ?

A los 20 años de edad, estudiaba enfermería y para ese tiempo se me pagaba por estudiar. Ahorré el dinero y para aquel entonces la primera cirugía que me hice fue el busto, me costó en aquel momento $1,500 en Ecuador. 

¿Gran parte de tus intervenciones te las has hecho en Ecuador? 

­­— Es correcto. 

¿Por qué Ecuador? 

­­— Para empezar, era un médico que estaba especializado en transexuales.  Había visto varios trabajos de él y muchos de los cambios de sexo que yo conozco de aquí de Puerto Rico han sido del Ecuador. Él me dio confianza, para mí él ha sido el mejor. 

A parte de lo que pagaste por la operación, ese primer viaje ¿cúanto te costó?

Para ese tiempo el pasaje ida y vuelta eran 500 dólares, redondeando todo, gasté como 3,000 dólares.

¿Cómo te sentías al verte el busto hecho? 

— Para aquel momento, en mi ignorancia, yo sentía que era lo mejor, la mujer más bella del mundo. Eso me dio mucha más valentía, más fuerza para enfrentarme al mundo, y desde ahí en adelante te digo que comencé en el 2000 y terminé el 2006 con todas las cirugías que necesitaba. 

¿Cuántas cirugías te has prácticado? 

Tengo las necesarias para ser feliz. Yo me he hecho todas las cirugías en mí cuerpo que a mi me hacen sentir feliz y las que yo entiendo que como ser humano necesito.

¿De las cirugías que te has hecho ¿cuál consideras ha sido la más trascendental?

No te la voy a decir. 

¿Qué cirugía te has practicano que no te ha gustado?

­­— Una rinoplastía. Para mí fue una mala práctica. 

¿Por qué esa necesidad intensa de querer operarte? 

­­— Más allá de graduarme, o de tener un carro, que era lo que estaría anhelando un joven en esa edad, para mí era una prioridad tener el busto, porque dentro de mis capacidades en ese momento el busto era lo que me hacía falta para tener una mejor proyección. 

Cuando vas a tu casa y ves esas fotos de cuando eras niño y te ves ahora ¿qué piensas?

— Son muchos sentimientos encontrados, a veces digo: por fin logré lo que quería y a veces para mí es algo inexplicable el cómo yo haber nacido biológicamente varón se me haya hecho tan fácil el poderme proyectar como una mujer biológica. 

¿Cómo te decían en tu casa de pequeño?

En mi casa es donde único se me llama con mi nombre de original, pero no lo hacen con malicia, sino que lo hacen porque así me conocieron, así me trataron, entonces es como que bien confuso. 

¿Y cómo te llamas en realidad?

Eso no te lo voy a decir. Yo tengo mi nombre cambiado hace mucho tiempo.

¿Cúan diferente te sientes al resto de los miembros de la comunidad LGBT? 

­­— Las diferencias que veo son mis necesidades. Mis necesidades van dirigidas a que la comunidad transexual en la Isla es de las más marginadas dentro de la comunidad LGBT, puesto a que puedes ver a cualquier hombre homosexual o cualquier lesbiana en cualquier tipo de trabajo. A una transexual no, aun cuando se hayan establecido las leyes que se hayan establecido y aun cuando la transexual tenga la preparación académica que tenga, es muy difícil poderlas ver, por el miedo de ambas partes: de la transexual y el empleador.

¿Crees que la sociedad está preparada para los transexuales?

­­— La sociedad no, Puerto Rico no está preparado para los transexuales.

¿Qué tiene que pasar para que eso se dé?

­­— Que muchas chicas tengan la valentía que tengo yo, que ha tenido mi compañera Verona o Samantha, de dejarse conocer, no decirle abiertamente al mundo que yo soy transexual, que aprendan a aceptar su realidad para que las personas las respeten tal y como son.   

¿Eres correspondida en el amor?

­­— Soy de tener relaciones estables.

¿Sientes que atraes miradas tanto de mujeres como de hombres?

­­— Sí.

¿Aspiras a casarte?

­­— Sí, como cualquier persona tradicional.