Puerto Rico presente en la memoria coreana

A pesar de las distancias geográficas, Corea y Puerto Rico se rozan por medio de la historia. Según cuenta la profesora e historiadora, Silvia Álvarez-Curbelo…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

6 jul 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Puerto Rico presente en la memoria coreana

A pesar de las distancias geográficas, Corea y Puerto Rico se  rozan por medio de la historia. Según cuenta la profesora e historiadora, Silvia Álvarez-Curbelo, esta memoria entre ambos territorios se enlaza por medio del Regimiento 65 de Infantería, que, según la experta,  “fue una de las primeras unidades en activarse al iniciarse las hostilidades en Corea hace 65 años, coincidencia significativa de números”.

“Meses antes (en 1950) el regimiento había ganado en unos ejercicios anfibios celebrados en Vieques frente a la Tercera División, la unidad más condecorada del ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial, lo que le valió la atención de los altos mandos.  A finales de agosto, el gobernador Luis Muñoz Marín despidió en el puerto de San Juan a los soldados, muchos de los cuales no conocían el mar y nunca habían salido de la Isla”, cuenta la historiadora.

A partir de ahí, añade Álvarez-Curbelo, entre septiembre de 1950 y mayo de 1951, “el regimiento puertorriqueño se convirtió en la unidad más efectiva en un conflicto que sería la primera guerra ‘no ganada’ por Estados Unidos en el siglo”.

“Apodados la brigada de incendios,  los boricuas eran llamados para resolver las situaciones más difíciles”.  

No obstante, la profesora explicó que, a pesar de que “el 24 de diciembre de 1950, los “Borinqueneers” fueron los últimos en abandonar el puerto de Hungham tras haberle salvado el pellejo a la Primera División de la Infantería de Marina (Marines), en plena huída de la contraofensiva china, el regimiento no recibió el reconocimiento debido”.  

“El comandante de la unidad, William Harris criticó a los altos mandos por no reconocer la gesta.  No sería la primera vez. A lo largo del conflicto, a la unidad puertorriqueña se le escatimaría lo que se le reconocía a las unidades blancas (Recordemos que el Ejército todavía estaba segregado). Hubo que esperar hasta 2014 que el presidente Barack Obama distinguiera al 65 con la Medalla Congresional de Oro en una ceremonia en Casa Blanca.  Al igual que los Tuskegee Airmen (afroamericanos) y los Navajo Code Talkers (nativos americanos) pasaron seis décadas para levantar el velo del prejuicio”, precisó la experta.

La historiadora también contó que para la época, el grupo de boricuas luchó contra un frío que descendía en ocasiones a  los 40 grados, contra el terreno de tundra y la intervención formidable de miles de voluntarios chinos. “La unidad se sostuvo en cohesión gracias a resortes culturales de identidad, el liderato de sus sargentos puertorriqueños y a un sentido de valor y dignidad propios”, dijo.

“En 1952, sin embargo, en la medida en que la guerra se tornaba cada vez más irracional, efectivos del 65 fueron sujetos a cortes marciales por cobardía y otros cargos durante dos episodios (Kelly Hill y Jackson Heights). Más de noventa soldados fueron condenados a penas exageradas de cárcel cuando en casos similares acaecidos a unidades blancas ni siquiera se habían radicado acusaciones.  Luego de un intenso cabildeo por el gobierno de Puerto Rico el tiempo de cumplimiento fue cancelado en la mayoría de los casos”, destacó la catedrática en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Al final de ese conflicto, 753 soldados del 65 murieron y más de 3,000 resultaron heridos. “Una de cada 42 bajas fue un puertorriqueño. Pero como decía el personaje representado por Al Pacino en la película Scent of a Woman:  “The Puerto Rican soldier, the best infantryman I have known”, concluyó Álvarez-Curbelo.