Un boricua en Corea

Iván Broida tiene 32 años y hace seis que viajó desde Puerto Rico a Corea del Sur. Dice que buscaba un cambio radical en su vida y la oportunidad de impartir…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

5 jul 2015, 11:00 pm 6 min de lectura

Iván Broida tiene 32 años y hace seis que viajó desde Puerto Rico a Corea del Sur. Dice que buscaba un cambio radical en su vida y la oportunidad de impartir clases de inglés en Corea del Sur fue, por así decirlo, su puerta de escape.

“Trabajaba 14 o 15 horas diarias y quería hacer algo distinto. Un amigo se vino a Corea a dar clases de inglés y él me hizo los contactos”, explica.

¿Cómo llegas a vivir a Corea del Sur?
Estudié en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, un bachillerato en francés. En Corea lo único que te piden para ser maestro de inglés es tener un bachillerato y ser ciudadano de un país angloparlante.

Supe de ti por medio del proyecto “Iván en Korea”, ¿de qué va ese proyecto?
Los primeros cinco años que estuve acá, tuve un “blog” en el que escribí sobre mi vida en Corea. El primer año casi no lo leía nadie, yo lo escribía más para mí y para mi familia. Como al año y medio de empezar el blog empezó el “boom” de la ola coreana en América Latina y mucha gente lo empezó a leer.

¿Recuerdas cuál fue el primer choque cultural que tuviste al momento de venir a vivir a Corea?
Llegué en noviembre de 2008 y lo primero que me chocó fue que todas las montañas estaban negras. Vengo de Puerto Rico, donde siempre todo está verde y las montañas acá estaban peladas.

A pesar de que en Corea no hablan tanto inglés, al estar aquí me he dado cuenta de que los locales hacen lo imposible por comunicarse con los extranjeros.
Sí, aquí la gente es muy amable en general, si uno pide ayuda te van a ofrecer en un cien por ciento. Algo bien curioso es que aquí gastan mucho dinero en aprender inglés y chino porque en el Este asiático en términos del inglés es malísimo. Pero, si vas a los países más pobres de Asia es mucho más fácil, no sé por qué.

¿Cuál ha sido el reto más grande de vivir en Corea?
Me he adaptado bastante bien a la vida. Quizás no conseguir la comida de Puerto Rico, porque, a excepción del arroz, es bien diferente.

Tuve la oportunidad de probar un poco la comida y es bastante picante. ¿Te adaptaste a ese condimento?
Siempre me ha gustado la comida bien picante, pero aquí comen bastante picante. Al principio es difícil, pero se puede evitar. Claro, después de seis años es mucho más fácil. El primer año siempre fue un reto entrar a un restaurante y mirar el menú sin ninguna palabra en inglés y tratar de descifrar lo que era picante y lo que no.

¿Has sentido racismo en algún momento por ser extranjero, sobre todo, por ser latino?
Dudo que sepan que soy latinoamericano… usualmente piensan que somos americanos. Pero, no he experimentando racismo. El racismo en Corea es bastante abierto y, por ejemplo, hay algunas academias cuando contratan en los anuncios ponen que quieren contratar a una mujer blanca. Lo que pasa es que ahora con las redes sociales es más fácil denunciar y decir lo que es racismo y muchas personas lo están haciendo. Los coreanos están viendo que han tenido que defenderse, por lo que ahora pasa mucho menos.

En los pocos lugares que visité, solo vi dos personas negras. ¿Hay racismo hacia esa raza en especifico?
Hay personas negras. Nunca he visto racismo como tal hacia estas personas. Pero han salido situaciones en los medios en los que se reseñan que ha habido racismo con personas negras. Diría que los coreanos se sienten más incómodos teniendo una persona negra al lado que una persona blanca.

¿Por qué?
Por ejemplo, cuando estaba pasando la crisis del ébola en África, muchas universidades impidieron la llegada de estudiantes de intercambio de esa región, sin importar de qué país fuese. Eso no pasó con estudiantes de Estados Unidos, a pesar de que el ébola llegó hasta allá.

¿Cómo ha sido vivir al lado de Corea del Norte tomando en cuenta las tensiones que tiene con Corea del Sur?
Destaco la diferencia ente las relaciones internacionales en términos de ambos países y el día a día, porque en esa parte es como en cualquier país del mundo. Aquí pasa cualquier cosa y creo que se proyecta mucho más afuera que adentro. Cuando Corea del Norte lanza misiles al mar, es primera plana en todo el mundo y aquí lo mencionan en las noticias, pero no es nada de qué preocuparse. He estado en Corea durante situaciones fuertes como el momento en el que Corea del Norte hundió un barco surcoreano, pero nunca llega a nada muy serio. Creo que los coreanos pasaron de preocuparse e interesarse por el tema. Son bastante apáticos a hablar de Corea del Norte y, si les interesa, no lo hablan abiertamente.

¿Has tenido alguna experiencia incómoda cuando se toca el tema de las relaciones internacionales de Corea del Sur?
Recuerdo cuando pasó el tsunami en Japón que estaba viendo las noticias y se lo dije a mi compañero de trabajo coreano en ese momento y él me dijo: “qué bueno que les pase”. Todavía hay mucho rencor entre Corea y Japón. Ese tipo de situaciones me chocan un poco porque no le desearía la muerte a 10 mil personas.

Recientemente, el gobierno surcoreano liberó las penalidades por adulterio en el país, junto con eso las acciones de la principal empresa dedicada a la producción y venta de condones en Corea (látex Unidus Corp.) crecieron un 15 %, tus conocidos reaccionaron a ese tema, cómo lo tomaron.
Supe de la ley, pero no vi ninguna reacción. Pero aquí, aunque el adulterio era considerado un acto criminal no se llevaban los casos a corte. Era algo que las parejas que se estaban divorciando podían negociar. La eliminación de la prohibición fue un tipo de oficialización de lo que ya era normal. Había leído lo de la empresa de condones. Prefiero que la gente los use a que no.

Por una línea similar, cuando se impulsó el concepto Trata —o esclavitud moderna— en Occidente se generó una opinión pública de que este tipo de delitos ocurrían mayormente en países de Asia. ¿Has visto algún tipo de situació así en Corea?
Trata de personas no he visto. Me imagino que hay que saber cómo buscar y dónde buscar. Lo que sí hay mucho aquí son matrimonios por encargo, que no es Trata humana, pero está en la línea. Hay muchos hombres coreanos que llegan a los 40 años y no se han podido casar y se compran una esposa en Vietnam o de Filipinas. Claro, para esa mujer la vida mejora en términos económicos. Es muy común, antes no se vía mucho, pero ahora estoy viendo más parejas así.