“Los coreanos viven para trabajar”

Rita Estefany Bejarano tiene 24 años y nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Lleva tres años y dos meses en Corea del Sur y, desde que llegó, no ha salido…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

5 jul 2015, 11:00 pm 5 min de lectura

Rita Estefany Bejarano tiene 24 años y nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Lleva tres años y dos meses en Corea del Sur y, desde que llegó, no ha salido de ese país. Explica que arribó al sur de Asia gracias a una beca que se ganó en la iglesia a la que asistía en Bolivia para estudiar en la Universidad Católica de Daegu.

¿Cómo llegas a estudiar a Corea del Sur?
Llego a estudiar debido a una beca. Participaba en la Iglesia Católica y los sacerdotes eran coreanos. Ellos tenían una actividad en Corea, para la que seleccionaban personas de cada país, por ejemplo, estaban en Bolivia y otros en África. Seleccionaron a una persona de cada país y justamente de Bolivia y de África, para que vinieran a estudiar. Ellos quieren que vengamos a estudiar, nos preparemos, tengamos muchas relaciones con personas para cuando volvamos a nuestro país seamos un esfuerzo y podamos trabajamos por nuestro país.

¿Por cuánto tiempo estarás?

La cuestión es que venimos, estudiamos durante un año coreano  y pasamos un examen y si lo pasamos entramos directo a la universidad, pero si no pasamos nos tenemos que volver a nuestro país y de ahí directamente hasta que nos graduemos tenemos becas completas. Durante un año estamos aprendiendo sobre el idioma, la cultura, la comida. A partir de ahí, ya se entra a otros programas.  Por ejemplo, yo estudio Administración de Empresas y en mi caso tenemos actividades en la que tengo que participar y compartimos con los extranjeros. Compartimos con gente de África, de China y solo somos cinco latinos que estamos en esta universidad.

¿En el tiempo que llevas has sentido algún tipo de racismo?
Lo que pasa es que hay algunas estudiantes que estudian inglés y español y hay algunas personas que no saben nada de inglés… Ahora puedo entender un poco esas expresiones porque hay algunos que no saben comunicarse. Entonces, como les da miedo, porque ha sido un país que ha estado cerrado, no les gusta estar con muchos extranjeros o con muchas relaciones, porque no saben cómo comunicarse. En su cultura, además, son como más aislados. Pero, ahora hay muchísimos estudiantes que van al extranjero de intercambio y se van abriendo un poco más y son esos los que te buscan. El resto que no tiene esa experiencia —que no sea estar con una persona que no es de su misma cultura— no te habla fácilmente.

¿Cuál fue el primer choque cultural que tuviste al llegar a Corea?
Fue al hablar con las personas. Lo que pasa es que ellos [los coreanos] tienen un forma muy diferente de hablar. Por ejemplo, a los mayores les tienes que tener respeto. Entonces, cuando estamos aprendiendo a hablar, a los mayores tienes que hablarles de una forma muy formal. Cuando estás aprendiendo no sabes muy bien eso y tienes miedo porque tienes que agacharte para saludar. La primera vez uno no sabe si agacharse o darle la mano.

¿Cómo has manejado eso, sobre todo tomando en cuenta que las culturas latinoamericanas y caribeñas somos de demostrar mucho el afecto?

Creo que aún es de lo más extraño.

¿Cuáles  han sido algunas de las ventajas que encuentran de estar en Corea?

Además de las tecnologías, aprendí en estos tres años que siempre vamos ha aprender de las otras personas, pero que nosotros también tenemos que enseñar. Por ejemplo, ellos trabajan mucho en equipo y se ayudan mucho entre sí. Claro, siempre hay problemas, pero son muy unidos entre ellos. Eso es lo que más destaco. Y su forma de trabajar, lo que pasa es que ellos dicen a mí no me gusta hacerlo, pero lo tengo que hacer.

¿Crees que eso es algo que debemos aprender los latinos?
Sí, porque nosotros decimos no me gusta, pues no lo hago. Ellos se esfuerzan mucho.  Es que, por ejemplo, tengo una tarea para mañana y yo prefiero irme a tomar… Los latinos primero vamos a una fiesta y después hacemos lo que tenemos que hacer. En cambio, ellos primero hacen y después se van a otra cosa. Son muy responsables.

¿Cómo ha sido vivir en Corea del Sur en momentos en los que se levantan tensiones con Corea del Norte?
Todo es bien tranquilo. No se siente. La verdad ellos dicen que existen [las tensiones], pero eso es imposible. Y si pasa, Corea del Sur está bien preparado y tienen refuerzo de Estados Unidos. No se preocupan para nada. Cuando hubo todo ese problema de los misiles desde Corea del Norte, nosotros estábamos tranquilos como si nada fuera a pasar. Mis padres igual se preocuparon mucho y yo lo sentí que estaba todos bien

Eso es en términos de los coreanos y coreanas y ustedes como latinos, ¿no les da temor?
Los coreanos no sienten ningún temor. Pero nosotros cuando leíamos todo, nos preguntábamos qué estaba pasando, porque las noticias salían en coreano y, al ver noticias de habla española, nos preocupamos. Pero los coreanos nos decían que no había problema y entonces nos tranquilizábamos.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has tenido en Corea hasta ahora y cuál ha sido la más incomoda?
El primer año fue difícil porque estaba sola. Era la única que hablaba español y tampoco sabía inglés. El primer año fue muy difícil y todo el mundo estaba en grupo, los africanos, los chinos… Me ponía triste porque quería estar con alguien a mi lado. Pero, eso fue bueno para mí porque tuve que esforzarme más por necesidad. Aprender más coreano y eso es lo que me hace sentir alegre ahora, porque pude pasar el examen.

¿Qué crees que podría aprender tu país de Corea y que podría aprender Corea de tu país?
Ellos después de la guerra fueron muy pobres. Los coreanos trabajaban y trabajaban y no tenían tiempo de convivir con las otras personas. Hasta ahora las personas que trabajan en empresas como Samsung no tienen vida. La mayoría de las empresas grandes todo el tiempo es trabajar. Creo que ese ambiente los lleva a no poder convivir con las personas. Y tienen mucho estrés también por eso. Es bueno mantener una potencia y siempre desarrollar su tecnología. Pero estar muy ocupados y no tiener tiempo para los otros, no.