Experiencias de peso

A sus 91 primaveras, Ana Olga Maldonado aún recuerda con alegría sus años de productividad, ese tiempo en el que se levantaba temprano en la mañana para…

Por Juan Carlos Melo @melodicespr

25 jun 2015, 11:00 pm 2 min de lectura

A sus 91 primaveras, Ana Olga Maldonado aún recuerda con alegría sus años de productividad, ese tiempo en el que se levantaba temprano en la mañana para dirigirse a una institución bancaria en Ponce donde se desempeñaba como oficial.

Su función principal era abrir cuentas a nuevos clientes.

Asegura que esta labor le fascinaba, ya que “el trabajo me permitía conocer a todo el que llegaba nuevo al pueblo”.

Maldonado, quien es natural de Guayama, es una de cuatro envejecientes que accedió a conversar con Metro sobre sus años de productividad.

De forma separada el cuarteto no solo se limitó a contar anécdotas del ambito laboral, sino que además hablaron sobre sus pasatiempos, la vida en pareja y hasta trucos para curarse de la gripe.
Por ejemplo, Ever Villavicencio, de 72 años, narró a Metro que en sus tiempos de juventud cuando le atacaba un resfriado, se lo curaba bebiendo cervezas. “Me tomaba como 10 y borraba”.

Villavicencio, quien se graduó de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, partió a España a estudiar Medicina. A su regreso y tras concluir la guerra de Vietnam, ingresó a laborar en el aeropuerto en el área de rescate.

Sobre su estancia en España, Villavicencio destacó que allí conoció a la madre de su único hijo y que cuando la invitó a venir a la isla a vivir, ella se negó porque no quería vivir en una tierra de pistoleros. “Ella decía que nosostros éramos unos salvajes”, recalcó.

Sobre cómo era Puerto Rico hace 70 años, Belén Aybar Álvarez, de 99 años, dijo que en su tiempo su madre no la dejaba salir y que conoció el amor cuando se asomó al balcón de su hogar y vió a un español pasar. “Él se volvió loco conmigo y habló con mamá para que nos casaramos”, contó la mayor de siete hermanos, quien procreó dos hijos con el español.

Por su parte, David Cortés Cortés es uno de los envejecientes que no extraña el tiempo pasado. Asegura que le gusta más el país como está ahora, ya que antes había mucha necesidad.

Cortés, quien estudió Administración de Empresas en la Universidad del Sagrado Corazón, fue una persona que en sus años mozos trabajó en un banco. Lo hizo por varias décadas bajo el cargo de supervisor y devengando un salario de $300 mensuales.

Recuerda que cada vez que cobraba, lo primero que pagaba era la vivienda.  Juan Carlos Melo