Columna de Hiram Guadalupe: El valor de la UPR
En medio de las discusiones sobre el presupuesto, apareció uno de esos comentarista radiales que cree se las saben todas a despotricar contra la Universidad de…
En medio de las discusiones sobre el presupuesto, apareció uno de esos comentarista radiales que cree se las saben todas a despotricar contra la Universidad de Puerto Rico (UPR) y emplazar al Estado para que este fiscalice su asignación presupuestaria porque, alega, la UPR no aporta nada al país.
En ese tira y jala también aparecieron voces lanzando lodos contra la principal institución de educación superior de Puerto Rico, proponiendo cercenar su oferta académica, cerrar recintos, eliminar programas, reducir su nómina de profesores, profesoras y personal no docente y pulverizar los fondos de su plan de retiro.
Esta semana, en medio de la graduación de los alumnos del Recinto de Río Piedras de la UPR, su rector, Carlos Severino Valdez, y el presidente, Uroyoán Walker Ramos, se encargaron de poner los puntos sobre las íes y repasar la gran aportación que hace la institución al país.
Fueron sendos mensajes que hilvanaron la dimensión académica, social y comunitaria que realiza la iupi, como una respuesta contumaz para aquellos incrédulos, y algunos pocos amigos, que fanfarronean infundadamente contra el valor de esta centenaria institución.
Era necesario ese repaso para dejar consignada la importancia de defender la UPR de quienes, como señaló el rector Severino, “vituperan en contra nuestra y que, en un afán de estricta contabilidad, abogan por minar nuestros recursos financieros para marginar la producción de conocimientos”.
Parte importante en la alocución del rector fue subrayar que, en este último año, alumnos de la UPR en Río Piedras fueron galardonados con las más prestigiosas becas de investigación, resultado de la excelsa labor que realiza el profesorado de esa universidad y del empeño y calidad de sus estudiantes.
También enumeró los premios ganados por estudiantes y profesores en famosas y acreditadas competencias nacionales e internacionales, incluyendo desde eventos de orden científico hasta culturales.
Mas en su discurso hubo una nota de suma importancia que merece destaque. Se trata del posicionamiento del proyecto social de la UPR en su misión de formar a su estudiantado como ciudadanos sensibles a los problemas sociales del país.
“No podemos desviar la formación profesional que impartimos de la formación ciudadana, porque educar es más que compartir saberes… es formar el carácter humano y cultural de nuestros hombres y mujeres y, por ende, ético y moral”, sostuvo Severino.
Su narración acentuó el aprendizaje ético de una universidad “que trabaja por convertir a sus estudiantes en, más que excelentes profesionales, ciudadanos y ciudadanas dotados de competencias y de conciencia que les permitan no solo lograr metas personales, sino alcanzar propósitos colectivos”.
En ese tono, detalló los proyectos más emblemáticos que realiza la UPR, como el Centro de Acción Urbana Comunitaria Empresarial (CAUCE), el Programa Pro Bono y Enlace de la Escuela de Derecho, el Taller de Diseño Comunitario de la Escuela de Arquitectura y los más de 40 programas de servicio comunitario que realiza la Escuela de Trabajo Social.
Resaltó, además, los nuevos proyectos de vinculación comunitaria que emprende el Departamento de Educación Física y Recreación de la Facultad de Educación y el Proyecto Piloto de Estudios Universitarios para la Población Penal, gestado desde la Facultad de Estudios Generales.
Al mismo tiempo, el rector hizo un llamado a la clase graduada a permanecer vinculados y comprometidos con la formación de una mejor sociedad valiéndose de una expresión del profesor distinguido Fernando Picó: “Ahí donde el país padece, estamos invitados a servir”.
Y es, justamente, en esa dimensión social en la que la UPR realiza su mejor aportación al bienestar colectivo y al desarrollo de un mejor país.
Quienes atacan la UPR no la conocen. Tampoco muestran interés en aprender más de sus proyectos y del impacto que logran en generar una nueva conciencia ciudadana entre la comunidad universitaria.
No hay dudas de que la UPR es el mejor activo que tenemos como país. Protegerlo y apoyarlo es, a su vez, la mejor garantía de gestar ciudadanos conscientes y comprometidos con el bienestar colectivo.


