Columna de Mariliana Torres: La objetividad no existe

No debe haber duda de que la objetividad es uno de los valores fundamentales del periodismo. Todo periodista que emprende carrera hace el hábito mental de que…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

9 jun 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Columna de Mariliana Torres: La objetividad no existe

No debe haber duda de que la objetividad es uno de los valores fundamentales del periodismo. Todo periodista que emprende carrera hace el hábito mental de que una de las metas principales como profesional es lograr el valor ético de la objetividad. Dicha búsqueda se convierte en una práctica estandarizada, incluso aburrida, de escribir el texto informativo. De hecho, me parece que enajena al profesional de los medios de comunicación de la realidad porque hace de su oficio una rutina de palabras sin razonar cada argumento vertido. Cada vez que leo, escucho o veo noticias de la misma temática escritas como si fueran llena blancos me pregunto: ¿dónde queda el conocimiento?

A partir del siglo XXI, el periodismo profundamente transformado con la llegada de las redes sociales necesariamente tuvo que cambiar a un periodismo con un grado de subjetividad. ¿Qué usted pensaría si le dijera que el periodismo que se enseña hoy día no es del todo objetivo? Se discute el concepto de que la opinión respetuosa y fundamentada del periodista lo aproxima al público. Es decir, que los consumidores de información perciben que el periodista es humano, siente, padece y que por lo tanto entiende sus problemas. La idea es hacer mas visible el trabajo del periodista en el acontecimiento noticioso y a la vez lo obliga a analizar la información profundamente. Pero, ¿cómo el periodista logra ese grado de subjetividad en la información que transmite sin faltar a la ética?  El periodista puede emitir una opinión respetuosa y basada en fundamentos corroborados. Ese parecer lo puede entregar al público de una manera subliminal o provocando al público para que emita un juicio sobre el hecho en particular. Si se fija, lo que se está tratando de ocasionar es que el periodista ponga en práctica lo que tanto se insiste en las universidades: que emitan un juicio crítico de los hechos, es decir, pensar y analizar la situación que está cubriendo. No podemos remitirnos a ser papagayos de información. Pero no solo el periodista está involucrado en ese debate, también intervienen los que deciden qué se cubre y qué no. Esas personas que conforman los medios de comunicación como grupo integran la encrucijada de lo que es objetivo y lo que es subjetivo. No se puede decir que eres objetivo cuando se tiene que decidir qué acontecimiento se cubre y cuál no; a cuáles fuentes entrevistaremos y cuáles entendemos que no aportan a la discussion; cómo se estructurará la información que luego se difundirá; cuáles son los titulares y las fotografías que impactarán.

Es importante que no se confunda el grado de subjetividad que se busca en el “nuevo” periodismo con los blogs, las columna de opinión o los editoriales. Esos contenidos informativos son precisamente para emitir la opinión de su autor o la empresa para la que trabaja y no todos los que escriben son periodistas o escritores destacados. Como vemos, esto de la objetividad es más complicado de lo que usted se imagina porque tendríamos que analizar todos los aspectos que conforman el mundo de la comunicación. 

Puedo afirmar que el público no ha aceptado como bueno la inserción de la subjetividad en la noticia. Muchas personas han confundido la subjetividad con la opinión burda. No los culpo porque ello sucede cuando la información que se entrega al público carece de matices y la información no está balanceada. Por ejemplo, se difunde un solo lado de la historia y no se buscan otros recursos informativos que contrasten la información. Además, el periodista no se preocupa por buscar la reacción que pudiera otorgarle credibilidad reafirmando hechos planteados.

Entonces, si el funcionamiento y la complejidad de los medios de comunicación hoy día han propiciado que la objetividad no exista, sería interesante preguntarles a ustedes, amigos lectores, qué prefieren: ¿neutralidad o subjetividad?