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title: "Buscan romper estereotipos de los residenciales con el trabajo"
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author: "Víktor Rodríguez @viktor_rodz"
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published: "2015-06-01T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-20T00:20:29.545Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Buscan romper estereotipos de los residenciales con el trabajo

_Astrid Rodríguez no alcanza los 30 años de edad y, hasta el año pasado, trabajaba en las noches como bailarina exótica en San Juan. Ha estado en la cárcel en…_

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz · Noticias · 2015-06-01T03:00:00.000Z

Astrid Rodríguez no alcanza los 30 años de edad y, hasta el año pasado, trabajaba en las noches como bailarina exótica en San Juan. Ha estado en la cárcel en varias ocasiones. La última, hace poco menos de un año, cuando pasó 30 días internada, según ella, por defenderse.

“Cometí un error y perdí los estribos y fui presa el año pasado. Estuve un mes por darme a respetar de una persona”, cuenta dejando entrever una pantalla de metal en la lengua.

Al igual que otras 225 mil personas en Puerto Rico, Astrid reside en una de las 332 viviendas públicas que hay en la isla. También es parte de la cifra de residentes de estos espacios que han visto la urgencia de lograr un cambio. Vive en el Residencial San Antonio en Río Piedras, uno de los complejos de vivienda pública que en los pasados meses contó con varios talleres de desarrollo empresarial y destrezas como parte de un programa del Departamento de la Vivienda.

“Estuve en malos caminos, malísimos, estuve presa varias veces y al caer y estar treinta días ahí, me hizo recapacitar. No veía que podía salir a delante. Pensaba en las amistades, en que me iba para casa de fulana y nos dábamos par de traguitos o me iba con mi amiga y nos amanecíamos hasta el otro día. Cuando caí en las cuatro paredes, volví a ser yo. Soy una persona nueva con ganas de superarse”, dice la joven, quien la semana pasada comenzó a trabajar en el salón de belleza BT Salón.

Astrid había estudiado técnica de uñas y, durante el programa, tomó un curso de barbería y estilismo.

Junto con ella, otras 200 personas de residenciales públicos de San Juan culminaron estos talleres en mayo. Allí participaron en cursos de decoración básica con globos, jardinería, costura, barbería, técnica de uñas, entre otros.

Iris Yolanda Ríos, del residencial Luis Llorens Torres, también participó. A sus 45 años, tuvo que buscar una nueva forma de ganarse la vida luego de haber sido cesanteada de su empleo en el sector público debido a la Ley 7 en el año 2009.

“Estuve trabajando, pero por la Ley 7 fui despedida, pero no he parado ahí. He seguido luchando porque tengo una familia, tengo unos hijos. Actualmente, tengo unos nietos que también dependen de mí y tengo que echar para adelante”, cuenta.

Explica que tomó el curso de decoración con globo básico y avanzado, el de técnica de uñas y el de barbería, pues la idea es que “cuando no haya para comer en uno, hay para comer en otro”.
**De estudiante a maestra**
 De otra parte, Nitza Grey fue más allá, pues en su caso tomó el curso de decoración con globos el pasado año y este año fue una de las instructoras.

“Mi experiencia es para tener un mejor futuro como residente en Luis Lloréns Torres, tener mi propio negocio y abrir mis caminos para un futuro tener mucho más experiencia”, precisó.

Las tres mujeres reconocen que las personas que viven en residencias subsidiadas por el Gobierno suelen enfrentar múltiples estigmas y estereotipos. Sin embargo, más allá de entrar en el debate de la veracidad de estos calificativos, sostienen que el objetivo es demostrar que la generalizaciones hacen daño, sobre todo cuando hay gente como ellas que buscan vías para hacer un cambio.

“Estas cosas positivas de los residenciales casi nunca salen a la luz, para que la gente vea que no todos en los residenciales somos malos, hay gente buena y con buen futuro”, apuntó Ríos.

Con ellas coincidió Gabriel López Arrieta, administrador de Vivienda Pública, al mencionar que es necesario trascender los estereotipos de los residenciales públicos en aras de fomentar un desarrollo socioeconómico por medio de todos los sectores.

“Lo vital es vernos como puertorriqueños. Las situaciones negativas ocurren en todos lados del país, en los campos, en las urbanizaciones, en los residenciales públicos, porque no están exentos. No podemos mantener ese estigma de que todo lo negativo es del residencial. Estos son los foros  que están ocurriendo, lo que pasa es que quizás no tienen la proyección que podría tener un situación negativa”, señaló el funcionario.

De aquellas noches que Astrid pasaba fuera de su casa, solo quedan estragos, pues ahora reconstruye su camino. Su nuevo trabajo es el primer bloque, uno de 200 más que comenzaron a cimentarse en 16 residenciales de San Juan el mes pasado.

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