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title: "Columna de Dennise Pérez: La isla sin agua"
description: "Puerto Rico tiene la capacidad de retar hasta al diccionario. Isla: porción de tierra rodeada de agua por todas partes. Eso aprendimos en la escuela elemental…"
canonical: "https://www.metro.pr/noticias/2015/05/20/columna-de-dennise-perez-la-isla-sin-agua"
section: "Noticias"
author: "Dennise Y. Pérez @denniseypr"
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published: "2015-05-20T03:00:00.000Z"
updated: "2022-02-20T01:20:57.433Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Columna de Dennise Pérez: La isla sin agua

_Puerto Rico tiene la capacidad de retar hasta al diccionario. Isla: porción de tierra rodeada de agua por todas partes. Eso aprendimos en la escuela elemental…_

Por Dennise Y. Pérez @denniseypr · Noticias · 2015-05-20T03:00:00.000Z

Puerto Rico tiene la capacidad de retar hasta al diccionario. Isla: porción de tierra rodeada de agua por todas partes. Eso aprendimos en la escuela elemental, eso dice el Diccionario de la lengua española, eso es lo que es. Pero no en Puerto Rico.

Cada vez que en Puerto Rico se asoma la amenaza de sequía, me pregunto cómo es posible. La respuesta es sencilla: por la misma razón que, siendo una isla, no hay una gran industria pesquera. No planificamos, nos cogen las emergencias con los pantalones abajo y nunca resolvemos el problema principal. Y cuando anuncian sequía, salimos corriendo al supermercado a comprar agua por cajas y envases para almacenar, bajamos los santos cada vez que nos tenemos que bañar con cubitos y nos apertrechamos de buena cantidad de chubs.

Pero no se dragan los cuerpos de agua a tiempo y se descartan las plantas desalinizadoras porque su operación es costosa; en fin, que el fantasma siempre está. Y este mayo no se ha portado muy bien. Para poder cumplir con el mito de mojarme para la suerte en las primeras lluvias de mayo, tuve que esperar a mitad de mes y claro, ocurrieron en el momento más inoportuno: con el carro lavado y acabando de salir del beauty para ir a una boda.

Pero es que individualmente somos gente complicada. El otro día, viendo uno de los reportajes de qué hacer en tiempos de sequía, uno de los consejos era “no barrer con la manguera”. O sea, es una realidad que aquí la gente abre el grifo y pasa minutos muertos regando no sé qué y limpiando no sé qué. Yo los he visto y no entiendo, por más que se lo han dicho.

Otra cosa que debemos hacer, según  los mismos reportajes, es cerrar el grifo al lavarse la boca y mientras se lavan los platos. Pero, ¿en serio la gente no hace eso?, me pregunto yo. Pues parece que no.
 El otro día alguien llamó a la radio protestando por qué el Humacao Water Park (creo que eso dijo que era) estaba cerrado. Hello? ¿Qué parte no entiende de que hay SEQUÍA? Se-quí-a: ¡Tiempo seco de larga duración! No ha llovido. NO-HAY-A-GUA. Yizusss.

Y claro, nunca puede faltar el chiste de bañarse acompañado. Ese no lo puedo seguir. Si yo me fuera a bañar acompañada, tendría que esperar a la medianoche y bañarme dormida. Así no se puede.

El asunto de los reportajes también es como un fenómeno porque en todos se cuentan los centímetros de los embalses y se comparan con el día anterior. Cada gota que cae del cielo entonces se convierte en oro y lamentamos si no cae en la palangana. Y el pobre funcionario de Acueductos que actualiza la situación es el mismo todo el tiempo y, a juzgar por la cantidad de reportajes en los que sale, debe tener un mattress en Carraízo.

Los funcionarios de Meteorología, que para mí son unos duros, de repente adquieren protagonismo y nos anticipan las lluvias desde que salen de las costas africanas. No sé nada de eso, pero siempre me da risa cuando lo dicen. De camino al Caribe pueden pasar tantas cosas que poner la fe en las costas africanas me suena como muy desesperado, casi similar a confiar en una bola de cristal.

De esta sequía también hemos aprendido a que volveremos a tener otra sabrá Dios cuándo y pueden estar seguros de que no estaremos preparados. ¿O nos preparamos muchísimo del ‘94 para acá? Esa sí que fue patética. Yo estaba recién llegada a un hospedaje universitario de señoritas, con un calor infernal y sin agua. Penuria.

Cada cual sobrevivirá a la sequía como pueda, intercalando la zona A con la zona B, si es que se acuerda dónde cae.

Yo, gracias a Dios, no la he sentido ni me ha afectado aún. Hasta el momento, la parte más traumática para mí ha sido tener que escuchar cincuenta veces al día la frasecita del “preciado líquido”. Eso es peor que la sequía. No se resuelve ni con cubitos ni
 con chubs.

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