Marihuana sintética aún es una amenaza

A la mano. Médicos coinciden en que su fácil acceso y costo es lo que provoca que los jóvenes consuman la peligrosa sustancia compuesta de hojas secas y químicos

Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez

10 may 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

“Hay muchos jovencitos que terminan psicóticos, con alucinaciones, viendo cosas extrañas y una conducta desorganizada. He tenido casos en que desafortunadamente no han salido de esa psicosis”, Mario González, psiquiatra especialista en niños y adolescentes

Aunque en Puerto Rico la llamada marihuana sintética es ilegal desde el 2012, esta peligrosa sustancia que puede provocar daños permanentes a la salud física y mental sigue siendo muy popular entre los jóvenes y adolescentes.

Y es que en menos de 24 horas en el Hospital Universitario Doctor Federico Trilla, de Carolina, se atendieron seis casos de intoxicación por marihuana sintética. Así lo confirmó a Metro el director médico de sala de emergencias de la institución Juan González. El galeno detalló, además, que en los pasados días se ha reportado un aumento dramático en las hospitalizaciones relacionadas con intoxicación la marihuana sintética.

Para Mario González, psiquiatra especialista en niños y adolescentes, en los últimos cinco años esta sustancia ha cobrado auge entre los más  jóvenes porque es económica, todavía está disponible en algunas gasolineras y tiendas de tabaco y porque no se refleja en pruebas toxicológicas regulares.

“Es bastante común [entre los jóvenes]. Se está viendo un auge de este tipo de sustancia, que es una combinación de químicos y hojas secas que las venden como potpurrí para ambientalizar,  no para consumo humano, pero los jóvenes las están fumando y tiene un efecto que parece un poco al de la marihuana”, detalló el psiquiatra al tiempo que destacó que en muchos está creando dependencia.

El galeno destacó que los jóvenes que estén usando este tipo de sustancia, cuyos efectos pueden varias de acuerdo al fabricante, pueden presentar cambios abruptos de conducta. “Hay muchos jovencitos que terminan psicóticos, con alucinaciones, viendo cosas extrañas y con una conducta desorganizada. Y también he tenido casos en que desafortunadamente no han salido de esa psicosis. Es desafortunado ver a un jovencito de 16  años completamente sicótico por el resto de su vida”, relató González al tiempo que hizo un llamado a atender con más urgencia este tema.

Múltiples daños

Por su parte, Arnaldo Cruz Igartua, psiquiatra experto en psiquiatría en adicciones, detalló que los usuarios de esta sustancia pueden poner en riesgo su vida y la de los que le rodean. “Consumir este tipo de producto puede ser muy peligroso, puede producir complicaciones cardiovasculares como arritmias cardiacas, psicosis, que es  el estado en que se pierde contacto con la realidad, y pueden entrar en unas conductas de peligro de riesgo, ya sea hacia él o hacia otras personas. Además entre sus efectos está la depresión, la ansiedad, los problemas endocrinológicos y pueden causar esterilidad en varones”, precisó Cruz Igartua, quien detalló que los fabricantes se mantienen cambiando los aditivos, por lo que es complicado conocer los efectos de la marihuana sintética.

Para Cruz Igartua, el Gobierno debe jugar un rol más protagónico en la prevención de las adicciones para poder mejorar la salud mental en el país. “Los casos que yo he atendido de este tipo de sustancia vienen mucho más deteriorados en sus enfermedades mentales que los mismos de marihuana. Porque ya pasaron años usando marihuana, se fueron deteriorando, y ya empezaron a usar estas para tener un efecto más fuerte. La salud mental en Puerto Rico está muy mal atendida. De 100 pacientes con adicciones, solamente ocho reciben algún tipo de ayuda y ni siquiera es la más óptima. Lo que debemos legalizar es el tratamiento que parece que es ilegal”, sentenció el experto, además depuntualizar que la prevención es la clave.

Metro buscó las expresiones de la secretaria del Departamento de Salud (DS), Ana Ríus sobre este particular, no obstante esta no estuvo disponible para reaccionar sobre el particular.