Tradición y modernidad en las rosas colombianas

Julián Corredor lleva más de 10 años cultivando rosas y, aunque en un principio se trataba de un hobby de su esposa, Clara de Corredor, pronto se convirtió en…

Por Ángela Pérez/ MEtro Colombia

7 may 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Julián Corredor lleva más de 10 años cultivando rosas y, aunque en un principio se trataba de un hobby de su esposa, Clara de Corredor, pronto se convirtió en un prospero negocio.

“Nosotros compramos una casa en Cota, un municipio cercano a Bogotá, que tenía un jardín muy grande, entonces mi esposa quiso sembrar rosas. El terreno y las condiciones climáticas nos dieron como resultado unas hermosas rosas”, dice Corredor y añade que: “ los vecinos y amigos se interesaron por nuestras rosas, entonces empezamos a venderlas poco a poco hasta que empezamos a crecer”.

El negocio se hizo tan importante que Julián y su esposa compraron un nuevo terreno y empezaron a sembrar. “Tenemos una empresa pequeña, no podemos decir que somos los grandes exportadores, pero cuando logramos vender una cosecha al exterior sentimos un verdadero logro”, aseguró Corredor.

La calidad de exportación

Cuando el negocio empezó a crecer, la duda de Julián y su esposa se centró en cómo hacer que sus flores fueran cada vez mejores y alcanzaran la calidad que tienen los mejores cultivos del país.

“Empezamos a contactarnos con gente que lleva mucho tiempo en el negocio, preguntarles por abonos especiales, por la calidad mejorada del suelo y cómo hacer que fuera cada vez más optima para el cultivo de la flor, así llegamos al punto de ‘perfección’, dice Corredor.

Otro elemento que resalta Corredor y que dice le ha ayudado a hacer de sus flores las mejores para ellos es el cariño. “Puede sonar algo ‘cursi’ pero mi esposa y yo descubrimos que cuando les hablamos a las rosas y las consentimos, se ponen más bonitas”, afirma Corredor.

Para el día de la madre la producción es más especial que nunca. “Tenemos rosas de todos los colores, perfectamente cultivadas y con todo el cariño puesto en ellas, sabemos lo que significa para una mamá recibir flores este día, entonces le ponemos toda el alma y el corazón”, resalta Corredor.

Que sus rosas lleguen al mundo entero para ellos significa no solo una satisfacción en su negocio, sino también un toque de su amor para el mundo. “Tenemos una linda familia, hijos y nietos que se han criado en este ambiente, junto con los cultivos, entonces cuando damos una flor damos un poquito de nuestra familia.

Las rosas también se impregnan de tecnología

Mientras Julián Corredor y su esposa llevan cerca de 10 años produciendo rosas y aseguran que el secreto de su éxito es el amor, Alejandro Roa ha incursionado en el mundo del cultivo mediante la tecnología.

Roa es administrador de empresas y con escasos 26 años se ha puesto en la tarea de darle vida a las rosas y de ponerles un toque moderno a los cultivos. “Estamos incursionando en una tecnología para producir rosas pequeñas, esta tecnología ya tiene mucho éxito en Europa”, afirmó Roa.

Desde enero, Roa trabaja en un cultivo poniendo en práctica esta tecnología. “Ya tenemos nuestras rosas en diferente supermercados del país, lo que nos tiene bastante contentos, porque estamos logrando lo que queremos”, aplaude Roa.

Para el día de la madre espera que las ventas de su nuevo proyecto tengan el impacto esperado.

“Hemos invertido mucho, pero sabemos que por el precio accesible y el buen producto que ofrecemos muchos optarán por comprar nuestras flores”, concluyó Roa.