Opinión: Nos come la imagen
¿Cuántas horas pasas frente a un monitor? ¿Cuántas horas destinas a las redes sociales? ¿Cuántas horas ves televisión? Pero, ¿cuándo fue la última vez que…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
¿Cuántas horas pasas frente a un monitor? ¿Cuántas horas destinas a las redes sociales? ¿Cuántas horas ves televisión? Pero, ¿cuándo fue la última vez que abriste una página de un libro? ¿Cuál fue la última novela que leíste? Silencio total…
Cultivemos la lectura porque nos come la imagen. Esa premisa no está lejos de la realidad porque ahora sin computadoras y audiovisual no hay información. Para un periodista o escritor que ha cultivado la lectura es aterrador el mundo de información que se desarrolla. Está más que comprobado que un periodista que lee puede explicar mejor los hechos cubiertos, actúa más seguro de sí y no le teme a sentarse con un erudito para conversar y analizar temas. Un periodista que lee es ilustrado y es consciente de cuánto aporta a la credibilidad su hábito de lectura. Así como el periodismo se enfrenta cara a cara con las palabras y la desaparición de fuentes informativas en papel que antes eran consideradas indispensables, así mismo está llevando la lucha con la sustitución de las letras por la imagen. No poder plasmar con tinta la interpretación de los asuntos trascendentales del mundo ha ocasionado un revolucionario movimiento de ilustrados para convencer a la sociedad de que los libros en papel y su distintivo olor no deberían desaparecer y que el periodismo debe ser fundamental en ese mensaje. Recientemente la Real Academia Española anunció que a partir del próximo año sus publicaciones serían en línea. Acostumbrados o no, el periodismo y su hábito de lectura también está sufriendo cambios que, si no se corrigen a tiempo, ocasionarán desinformación y la sustitución de ilustrados por fotutos comunicadores que piensan que son periodistas o analistas expertos sin haber abierto una página. No quiero echar la culpa a las computadoras, que han sido un invento muy bien recibido; más bien lanzemos con impetú el fallo al poco cultivo de la sociedad de inculcar a los chiquitos la importancia de leer y escribir. Ahora ni los cómics leen y mucho menos trazan líneas en papel. De hecho, varios profesores universitarios conversaban hace unos días de cómo la falta de práctica ha ocasionado que muchos estudiantes hayan perdido la habilidad de la escritura manuscrita. Incluso, están adoptando la regla no escrita de “no hablo, solo envío mensajes de texto”.
El nobel peruano Mario Vargas Llosa ha señalado en múltiples ocasiones que sería trágica la desaparición de las letras en papel, pero no solo para las empresas de prensa y los escritores, sino más bien para los ciudadanos y su derecho a la libertad. Vargas Llosa es un defensor de las letras como símbolo de la libertad. Incluso ha señalado que una sociedad sin libros la convertiría en un robot.
Entonces, ¿qué podemos hacer como periodistas para evitar que desaparezca la tinta y el papel? Muchos piensan que no desaparecerá del todo, pero los pequeños que se educan como máquinas y teniendo como referencia meramente lo audiovisual podrían ser menos profundos en la interpretación de asuntos. Está comprobado que la lectura mantiene en operación constante el cerebro y es fundamental para poder llevar a cabo un análisis crítico justo. Si bien la imagen enriquece el texto, no provoca la misma finalidad de interpretación e imaginación que la lectura. Basta con iniciar una conversación con un ávido lector para darse cuenta del vasto conocimiento cultural que posee.
Busquemos y enseñemos a los nuestros el poder de la lectura. Evitemos que las letras sean vistas como barrera, en lugar de una gran posesión para comunicar. No rehuyamos a las imágenes, pero cultivemos a la vez la lectura y la escritura. Al permitir que lo audiovisual sustituya las letras y el papel estamos aportando a la chabacanería del lenguaje.
Apoyemos los adelantos tecnólogicos como un referente mas de información, pero no único. De seguro los chiquitos aprenderán que el valor del papel, las letras y la tinta es irremplazable.
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