Responsabilizan de las degradaciones a los bonos al protagonismo político

La evidenciada riña política que vive el Partido Popular Democrático (PPD) podría ser la responsable de la nueva degradación que Standard & Poor’s Ratings dio…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

25 abr 2015, 11:00 pm 3 min de lectura
Responsabilizan de las degradaciones a los bonos al protagonismo político

La evidenciada riña política que vive el Partido Popular Democrático (PPD) podría ser la responsable de la nueva degradación que Standard & Poor’s Ratings dio a los bonos de obligación general (GO’s, por sus siglas en inglés) el pasado viernes.  

Así lo analizaron por separado los economistas José Alameda y Elías Gutiérrez, quienes responsabilizaron al protagonismo político en el debate de la reforma contributiva como la carta en contra del bienestar económico del país y la imagen del crédito local ante el mercado de inversiones.

“El problema es que cada vez el panorama se complica más por la lucha política que hay dentro del partido de Gobierno. Hay una facción que ha tomado control. Ahora mismo, si el proyecto de reforma contributiva se puede aprobar depende de algunos representantes. El gobernador [Alejandro García Padilla] ha perdido el control. Por más que [el presidente del Senado Eduardo] Bhatia aparece como el líder que está retando, en realidad en términos prácticos están prevaleciendo otros”, opinó Gutiérrez.

Para el también planificador, si el debate no estuviera visto desde el crisol ideológico y partidista, la posibilidad de una degradación hubiera sido menor o menos impactante.

Y es que Standard & Poor’s colocó dos escalones más abajo la clasificación de los GO’s. Es decir, de una nota B, ahora estos bonos fueron ubicados hasta la categoría de riesgo de impago CCC+. Hasta allí también fueron a parar las clasificaciones de los bonos de la Corporación para el Fondo de Interés Apremiante (Cofina), la Agencia de Financiamiento Municipal de Puerto Rico (AFM), la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) y la Autoridad del Distrito de Convenciones.

“La discusión, que no es una de partido de oposición, sino internamente en el PPD, se da porque el Senado presenta un modelo, la Cámara otro y el gobernador otro. Hay un salpafuera y posturas encontradas en el mismo partido dominante que generan muchas incertidumbre”, dijo, por su parte, Alameda en referencia a las razones por las que la reforma contributiva no parece convencer todavía a las agencias acreditadoras como Standard & Poor’s.

Hay espacio para mejorar

A pesar de la coyuntura, ambos economistas no descartaron que Puerto Rico pueda resolver finalmente el panorama financiero ante el mercado, toda vez que el Gobierno trabaje por un bien común.

“En la última nota que acompaña a la degradación de Standard & Poor’s, hay unos párrafos que son interesantes porque les da una salida. Nos dicen: ‘esto puede revertirse si resuelves el problema de la reforma contributiva, la liquidez y si puedes ir al mercado’. Eso no es usual porque generalmente después de que a uno lo hunden en un clasificación pasan años en lo que lo sacan de ahí”, alertó Gutiérrez.

Empero, nuevamente ambos expertos sostuvieron que la opción estará en llegar a un consenso antes de la próxima semana en aras de amortiguar el cantazo que ya dio el mercado y que podría hacerse más fuerte si finalmente se recurre a un cierre gubernamental este verano.

“Deben aprobar lo que sea que van a aprobar por el lado de los ingresos y radicar los informes auditados que les exige el mercado. Con eso, como mínimo, se debe aspirar a que al menos se vire esa última clasificación a las deudas locales y que sea un impulso psicólogo para el país”, precisó Gutiérrez.

Así las cosas, la nueva clasificación de Standard & Poor’s ubica a los GO’s y el resto de los bonos de varias agencias locales en un renglón “vulnerable y dependiente de condiciones favorables para el negocio, financieras y económicas para cumplir con sus compromisos financieros”. En este nuevo escalón, solo restan cinco espacios más abajo para llegar a un incumplimiento de pagos sobre los compromisos financieros del país o categoría D.