Salud visual que trasciende barrotes
Para el optómetra Rubén Román Martínez, el servicio de optometría a los reclusos es vital para garantizar su calidad de vida y su rehabilitación.
Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
Para el optómetra Rubén Román Martínez, el servicio de optometría a los reclusos es vital para garantizar su calidad de vida y su rehabilitación.
De acuerdo con el doctor, una buena salud visual juega un rol fundamental en la recuperación y en las posibilidades de conseguir empleo.
“Cuidar del sistema visual va a ayudar a su rehabilitación ya que podrá ser útil a la sociedad”, precisa el doctor, al tiempo que señala que el 50 % de los reclusos que atienden reciben sus primer examen visual en el Centro Médico Correccional de Bayamón, lo que demuestra “que hemos fallado a nuestra juventud porque no se le proveyó ese servicio en el momento indicado en que tenía problemas visuales”, lo que podría ser un factor para que comiencen a delinquir.
Román Martínez destaca que hay estudios que relacionan las deficiencias visuales con los problemas de aprendizaje de no atenderse a tiempo pueden redundar en problemas de comportamiento.
“El 80 % de lo que aprendemos, lo aprendemos a través del sistema visual, Si el sistema no está bien, va a redundar en problemas de aprendizaje. De hecho, estudios validan que en Estados Unidos siete de cada 10 delincuentes juveniles tuvieron problemas visuales que no fueron atendidos a tiempo”, indica el optómetra, quien lleva 20 años dando servicios a los reclusos del país.
En un principio, en las cárceles del Puerto Rico solo se daba prescripciones de espejuelos pero con el tiempo Román Martínez comenzó a recopilar datos para validar que el servicio no se podía limitar tan solo a eso, pues a través del ojo se pueden conocer otras enfermedades, por lo que ahora se da un servicio mucho más espcializado.
Por su parte, el recluso Riol Figueroa, quien es diabético y lleva más de 22 años tras las rejas, se realiza su examen visual una vez al año y este relató que a través de los años los servicios han avanzado.
Las condiciones visuales más comunes en las cárceles son la hiperopía, prebiopía, miopía, astigmastismo y emetropía. En lo que va de año la clínica ha impactado a unos 1,359 reclusos.
Actualmente el servicio de optometría en las prisiones se dividen entre Ponce y Bayamón. Sin embargo, estas clínicas no otorgan servicios a los centros de corrección juveniles.


