Opinión: Trastazo a Obama
La Cumbre de Las Américas, celebrada en la capital de Panamá, culminó el pasado sábado sin un acuerdo final porque, como era de esperarse, la representación de…
La Cumbre de Las Américas, celebrada en la capital de Panamá, culminó el pasado sábado sin un acuerdo final porque, como era de esperarse, la representación de Estados Unidos, encabezada por su presidente Barack Obama, se opuso a algunas de las demandas expresadas por los países de la región.
Sin embargo, el balance de este evento, para el contexto político de América Latina, fue positivo, considerando la oportunidad que se brindó para, frente a frente, reiterarle al presidente estadounidense que los tiempos han cambiado y que los pueblos latinoamericanos afianzan su compromiso con la soberanía y la justicia.
Ese sentir quedó consignado en más de una decena de discursos pronunciados en el aula que reunió a los 34 mandatarios de los países soberanos e independientes que comprenden la región.
Puerto Rico no participó del cónclave formal, consecuencia de vivir en un repudiable régimen colonial que es, a su vez, el germen maligno de la inmensa mayoría de problemas sociales que nos aqueja como nación.
Aún así, la conversación en torno a nuestra indefinición política, marcada por la ausencia de poderes y el sometimiento a los dictámenes del gobierno federal, no quedó ausente de las discusiones públicas y privadas que matizaron la Cumbre.
Cuba, Venezuela y Nicaragua, por ejemplo, incluyeron en sus alocuciones en el paraninfo el tema de la autodeterminación de la isla, así como el clamor por la liberación de Oscar López, quien lleva por 34 años prisionero de la justicia estadounidense, un acto que ha sido considerado como crasa violación a los derechos humanos.
De la misma manera, representantes del sector independentista puertorriqueño presentes en el evento, así como en la Cumbre de los Pueblos que se celebró paralelamente, consignaron su derecho a la autodeterminación.
El tema de Cuba y Venezuela, empero, dominó la discusión política, articulada desde un posicionamiento frontal contra el poder hegemónico que ha ejercido el gobierno estadounidense sobre el hemisferio.
El reclamo por el fin del embargo económico que ha impuesto Estados Unidos contra el pueblo cubano, así como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países se hizo eco en las voces de la mayoría de los portavoces de los participantes, pero con énfasis en que ese camino habrá de recorrerse desde una posición de respeto a la soberanía de cada pueblo y sin prepotencias.
De esa manera, el gobierno de Obama recibió un fuerte trastazo de los presidentes latinoamericanos, quienes en sus testimonios contra el bloqueo a Cuba sentenciaron que sus países no tolerarían más injerencia política de Estados Unidos.
Asimismo, reclamaron que los acercamientos para restablecer las relaciones entre ambos países no sean vistas como actos de caridad de la nación del norte hacia el vecino de las Antillas. Bien lo resumió el presidente de Ecuador, Rafael Correa, al concluir la Cumbre de los Pueblos: “Aquí no hay favores, esto es un asunto de justicia y eso se lo ha ganado el pueblo cubano después de décadas de dignidad y lucha por no haberse sometido al imperio más grande de la historia”.
Sin dudas, otro golpe a la supremacía de la que ha presumido por décadas el gobierno estadounidense y en esta ocasión vertida en palabras contundentes que, con un alto alcance mediático, se pronunciaron cercano al oído de Obama.
“No volveremos a ser el patio trasero de nadie”, insistió Correa. Esa expresión, como otras, se hizo extensiva para reclamar el derecho soberano del pueblo venezolano, contra quien Obama ha formulado un decreto declarándolo “amenaza” para la seguridad de Estados Unidos.
“El buen momento de las relaciones hemisféricas ya no admite medidas unilaterales y políticas de aislamiento. Son contraproducentes e ineficaces, por ello rechazamos la adopción de sanciones contra Venezuela”, dijo Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.
Obama debió haber sudado en frío al verse en medio de una latinoamericana fuerte y unida a favor de la paz de la región, la justicia social y la independencia.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
Te invitamos a leer estas notas:


