Marcados por el rechazo de los suyos
Cuando Manuel Dávila se enlistó en el ejército, la libra de pan costaba 15 centavos, y el galón de gasolina, entre 36 y 38 centavos.
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
Cuando Manuel Dávila se enlistó en el ejército, la libra de pan costaba 15 centavos, y el galón de gasolina, entre 36 y 38 centavos.
Eran tiempos de pobreza en Puerto Rico, donde la mayoría de la gente abandonaba la agricultura para pasar a la industria de la aguja, compraba todo en efectivo y vivía con lo que podía.
“En esa época ibas al colmado a comprar dos chavos de azúcar y ocho de arroz, y el pan sabía mejor que ahora”, recuerda Dávila como si fuera ayer.
Explica que, al igual que en el presente, la falta de empleo en su época era notable, por lo que ingresar a la milicia representaba una oportunidad de “mejoría económica”.
Él así lo entendió y a los 21 años ingresó de forma voluntaria a las filas de la armada.
“Fue en diciembre de 1968 que me enlisté. Estuve 18 meses destacado en la guerra de Vietnam (1955-1975)”, contó Dávila, al tiempo que destacó que era el único infante puertorriqueño en su grupo —compañía B, segundo batallón del 27, regimiento de infantería de los Wolfhounds en Cu Chi, Vietnam—. El resto eran americanos y afroamericanos.
“Eran tiempos difíciles”, dice el veterano de guerra, quien sufrió dos heridas en combate y, a consecuencia de ese hecho, hoy en día depende de un medicamento para su funcionalidad.
“Una pastilla diaria, una pastilla todos los días por el resto de mi vida. Si no me la tomo, me puedo agitar en cualquier momento y me puede dar un ataque al corazón”, contó el actual dirigente de la organización a nivel local The Military Order of the Purple Heart, quien además padece de alta presión, dolor en las piernas y en el brazo derecho.
Más que las heridas, a Dávila lo atormenta el hecho de haber visto “hermanos morir en mis brazos en un conflicto que sabía que no iba para ningún sitio”.
No obstante, no se arrepiente de haber participado en la guerra y destaca que, tras su licenciamiento, tuvo que librar una batalla más: la del rechazo de la ciudadanía.
“Cuando yo vine de Vietnam a Fort Lewis Washington, yo no fui recibido como un héroe de guerra. Yo fui recibido como asesino. Los medios nos dieron esa connotación”, evoca Dávila, quien confesó haber agredido a un fotógrafo por que le gritó “asesino de niños”.
Con él coincidió José Delgado, un veterano de la guerra de Irak (2003-2011), quien describió que, cuando los veteranos de Vietnam llegaron, “los trataron como perros, como asesinos, pero esta gente sufrió. Esos soldados pelearon dos guerras, la de Vietnam y la de su adaptación a la sociedad”, dijo.
Añadió que “hoy en día se puede probar con evidencia fílmica lo que estos hombres sufrieron. Que ese niño venía con explosivos para volar a todos esos americanos que estaban allí. Eso la gente no lo ve. La gente ve a un soldado disparándole a un niño”, destacó Delgado, líder de la organización Veterans of Foreign Wars.
Un poco de historia. ¿Por qué el rechazo?
Desarrollada entre 1955 y 1975 para evitar la extensión del comunismo en Asia, la guerra de Vietnam representa la primera derrota de Estados Unidos desde su independencia.
Fue un conflicto bélico entre Vietnam del Sur apoyado por Estados Unidos y otras naciones contra la guerrilla local del Vietcong (Frente de Liberación de Vietnam) y Vietnam del Norte, respaldados por China y la Unión Soviética.
Fue la primera guerra televisada que dejó casi dos millones de soldados vietnamitas muertos y más de 58,000 militares estadounidense, incluyendo cientos de puertorriqueños .
La crueldad de la guerra dividió a la nación americana. Una amplia mayoría de los ciudadanos exigían el retorno de sus soldados por entender que el conflicto no tenía sentido, mientras que dos presidentes, John F. Kennedy y Lyndon Johnson, destinaban cada vez más recursos a la guerra para sustentar la grandeza de América.
Fue la época en que Estados Unidos utilizó la tecnología militar más avanzada, la era del agente naranja, la razón para la creación del emblemático festival musical Woodstock (1969) y hasta de los que muchos denominan el ocaso de la carrera del boxeador Muhammad Ali, quien fue arrestado (1967) por negarse a participar en la guerra de Vietnam.
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