Opinión: Con o sin tatuajes, yo escribiría igual

No voy a escribir del IVA, estoy harta del tema.

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

13 mar 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

No voy a escribir del IVA, estoy harta del tema.

Dicho eso, esta semana me pareció bien interesante el nuevo código de vestimenta de los empleados gerenciales de la Corporación del Fondo del Seguro del Estado (CFSE), pues el mismo no permite que tengan tatuajes visibles.

Mano, ¿en qué época estamos viviendo? ¿En serio todavía piensan que un tatuaje hace a una persona más o menos profesional? ¿No hay cosas más importante pasando en la CFSE como para estar preocupándose por los tatuajes de las personas? ¿Por qué mejor no les prohíben el uso de celulares en horas laborables (mis niños, he visto a dos o tres metidos en Facebook mientras la gente espera)?

Cuando vivía en Estados Unidos, uno de los mejores profesores que tuve en mi carrera universitaria estaba lleno de tatuajes. Recuerdo que Alex Jacky daba clase en mahones anchos hasta la batata y una t-shirt… No hacía ni el intento de esconder sus tatuajes. Sin embargo, era el único profesor que lograba que los estudiantes no faltaran a su clase porque, en efecto, estaban disfrutando el aprender. Es una de las personas más brillantes que conozco y quien, sin duda alguna, tuvo mucho que ver con que hoy me dedique a escribir.

Al igual que ese profesor, mi orientador y algunos encargados de asistencia económica de mi universidad estaban tatuados. Todos hacían su trabajo perfectamente.

Es más, una de mis fiscales favoritas, Janet Parra, está tatuada, y eso no tuvo nada que ver con las litigaciones memorables que hizo en el juicio contra Pablo Casellas.

Por otras, esta misma semana un universitario me dijo que se quería tatuar pero pensaba que si lo hacía nunca podría ser ingeniero. Solo le dije que el arte no es delito y le expliqué que, por lo menos yo, con tatuajes o sin ellos seguiría escribiendo con la misma sinceridad y sarcasmo de siempre. Nuestros tatuajes no nos definen.

En serio, a mí me encantaría saber cuál es la necesidad de taparle los tatuajes a los empleados de la CFSE (o a cualquier otro) como si tuvieran que avergonzarse de haber marcado momentos en su piel. Además, vivimos en tiempos en que muchos profesionales están tatuados como para que, a estas alturas, a la Junta de Directores le de con estar pendiente a que su empleada se tape la flor que tiene en la muñeca o el tribal que tiene en la espalda.

Muchas de las personas con las que me rodeo están tatuadas, y la mayoría son personas exitosas, sobresalientes en lo que hacen, creativos, trabajadores… Pero más que todo, son gente espectacular.

Discriminar contra las personas tatuadas (porque para mí hacer que se los tapen es casi como discriminarlos) es como discriminar por cualquier otra cosa. A usted no le tienen que gustar los tatuajes pero ya es hora de aceptar las diferencias y dejar los estigmas. Es hora de que usted se de cuenta de que el físico no define a las personas pero sus acciones sí… Y, en honor a la verdad, usted sabe más que eso. Usted sabe que una acción mala leche puede venir de cualquier persona con tatuajes o sin ellos.