Opinión: Abre tus brazos
Hace unos días, una de mis maestras espirituales ofreció una charla acerca de las cualidades de un “Bodhisatwa.” El término de la tradición budista quiere…
Por Lily García
Hace unos días, una de mis maestras espirituales ofreció una charla acerca de las cualidades de un “Bodhisatwa.” El término de la tradición budista quiere decir “ser despierto,” entendiendo como “despierto” que ha abierto su mente y su corazón hasta el punto de poder ver más allá de lo obvio. Y esa visión lleva al bodhisatwa a desarrollar una compasión tan grande por otros seres que, si pudiese, daría la vida por aliviarles el sufrimiento.
Entre las características que tienen estas personas están, por ejemplo, la habilidad de adaptarse a lo que los otros necesiten. En otras palabras, tengan cuidado, porque aquellos que menos te imaginas pueden ser bodhisatwas encubiertos empujándote a crecer. La persona más difícil en tu vida, puede ser la que te está ofreciendo tus mayores oportunidades de crecimiento espiritual. Aprovéchalas. Recuerda que nadie llega a tu vida por casualidad, todo encuentro tiene una razón de ser en tu proceso.
Otra característica de un bodhisatwa, y la que quisiera enfatizar en esta ocasión, es la capacidad que tienen de desarrollar compasión hacia todo el mundo, no solamente aquellos que aman o con quienes simpatizan. Mi maestra utilizó como ejemplo algo que vemos muy frecuentemente, no solo en nuestro país, sino en el mundo entero. Visualicemos a una persona que lucha por una causa en particular, como lo puede ser la de erradicar el maltrato a los animales. Ha desarrollado un amor y una compasión tan grande hacia esos animalitos que se ha entregado a defenderlos y a crear consciencia acerca de la necesidad de proveerles la vida digna que se merecen. Pero la misma pasión que tiene hacia su causa es la que la puede llevar a decir cosas como “Quisiera ver muerto o mutilado al sinvergüenza que maltrató a ese perrito.”
No estoy tratando de justificar al maltratante. Estoy intentando explicar la visión del bodhisatwa de que la compasión debe ser inclusiva, no exclusiva. Aquel que maltrata, roba o agrede, debe pagar su deuda con la sociedad y atenerse a las consecuencias de sus actos. Pero mi trabajo como aspirante a bodhisatwa es entender que el agresor también merece compasión porque aunque él no lo sepa, también está sufriendo.
Imagina que estás físicamente abrazando a aquellos seres hacia quienes sientes cariño y compasión. Ahora piensa en los otros que quedan fuera, los que no creen como tú; los que no votaron como tú; los que hacen daño a personas como tú. Y trata todos los días de incluir a alguien nuevo dentro de ese abrazo, abriendo tus brazos un poquito más a alguien más que sufre. Sin darte cuenta, cada vez que los abras, estarás abriendo también un poco más tu corazón de bodhisatwa.
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