Querido lector: Si va a pelear conmigo, defienda su punto

Bueno, mis niños, nunca contesto sus comentarios porque, como mismo yo tengo derecho de escribir, ustedes también pueden expresar lo que quieran. Eso es lo…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

7 feb 2015, 11:00 pm 4 min de lectura
Querido lector: Si va a pelear conmigo, defienda su punto

Bueno, mis niños, nunca contesto sus comentarios porque, como mismo yo tengo derecho de escribir, ustedes también pueden expresar lo que quieran. Eso es lo hermosos de las redes sociales y de la libertad de expresión.

Sin embargo, cuando escribo estas columnas explico porqué pienso de X o Y manera. Por ejemplo, en lo que va de año expliqué porqué pienso que la estadidad nunca va a llegar a Puerto Rico y porqué considero que Gabriela Berríos debió hablar de algo más que el “bullying” que le hicieron cuando no era modelo. Por estas dos columnas ustedes, mis pequeños saltamontes, me destruyeron a un nivel increíble.

Y es que déjeme explicarle, todos podemos tener opiniones y siempre voy a respetar, pero cuando usted no tiene ningún argumento para explicar porqué no está de acuerdo, y lo único que hace es insultarme, me tengo que reír. Yo escribo y a muchos de ustedes les entra una changería que no los deja ni explicarse bien. Veamos algunos ejemplos:

¿Cuál es el argumento aquí? ¿Cómo yo puedo contestarle a estos dos comentarios?

Me imagino teniendo una conversación en relación al futuro político de la Isla y que una de estas personas me grite “acomplejada”, me tire la comida al piso y salga corriendo. Pero, ¿sabes qué?, sí, tengo un par de complejos. Todos tenemos. 

Ah, y no me molesta lo de “estúpida”, me incomoda lo de “mija” porque mi tío me lo dice cada vez que me va a regañar. Oh, y tu comentario cuenta como “bullying”.

Okay… el espacio me lo he ganado con mucho trabajo. Escribes que no entiendes cómo le dan espacio a “notas vacías”, pero es que déjeme explicarle, esto son columnas de opinión. Yo no estoy tratando de informar, estoy fomentando la discusión. Créame, a mí me encantaría hacer largos reportajes con extensas investigaciones pero, lamentablemente, el boricua no lee eso, mis notas más leídas son estas columnas y todo lo que escriba de Maripily. Nosotros les damos lo que ustedes consumen.

En cuanto al segundo comentario… Ese muchacho es la definición de “caballero”.

Amiga, le llamo amiga porque siento que tenemos confianza (por eso de que me dijo “tipita”), en una misma oración no me puedes faltar el respeto y a la vez pedir que sea sensible. Tampoco me puedes decir que mis “palabras son de odio”, cuando siento que escribiste ese comentario con la vena yugular a punto de explotar… No sé, piénsalo.

Dígale a su nene que no sea periodista. Que el periodismo es el trabajo más ingrato que existe. Que no va a tener hora de salida, que nunca se va a despegar del celular y que faranduleo pasa solo de vez en cuando. Que va a estudiar pensando que algún día va a rescatar al mundo pero, en realidad, va a pasar la mayoría del tiempo tratando de saber si Alexis es el papá del bebé de Gredmarie o si Kim Kardashian tiene nalgas de verdad o no. Además, dígale que no importa lo que escriba, tendrá que sentarse a recibir comentarios como el suyo.

Nunca le he faltado el respeto a una persona de la manera que ustedes me lo faltan a mí semanalmente… Pero he aprendido mucho con ustedes. Aprendí que soy parte de una sociedad que no acepta la diferencia de ideas y que utiliza el insulto como argumento principal. Aprendí que a través de las redes sociales es bien fácil insultar, me pregunto si se atreverán a decirme todo eso de frente. Es bien fácil insultar a una persona que ustedes asumen no les puede responder.

Con ustedes he aprendido que la libertad de expresión existe solo cuando están de acuerdo con sus opiniones e ideales y que si alguien no comparte su visión, automáticamente, está mal y se merece morir en la hoguera.

¿Usted ve mi cara de preocupación en esa foto? Esa es la cara que pongo cada vez que uno de ustedes me falta el respeto, me envía un correo electrónico diciéndome “basura” o le escribe a mi editora para que me despida.

Pero nada, de todas maneras, para esto es que yo vivo… Para una vez a la semana sacarlos de control con mi opinión mientras me doy un par de Medallas en la calle Loíza.