Opinión: Aquí la fiesta se acaba temprano

​ Espero que ya hayan superado mi columna de la semana pasada. De todo corazón espero no haber causado subidas de presión. Todo va a estar bien, mis niños. No…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

16 ene 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

​ Espero que ya hayan superado mi columna de la semana pasada. De todo corazón espero no haber causado subidas de presión. Todo va a estar bien, mis niños. No tenemos que estar de acuerdo.

Entonces, hoy les cuento que las Fiestas de la calle San Sebastián siempre han sido mi fin de semana favorito (esto es algo contradictorio en mi vida ya que detesto los espacios con tumultos de gente y los baños sucios). Sin embargo, siento que en los últimos años la pachanga en la ciudad capitalina ha cambiado.

Primero, tengo que dirigirme a lo más bello que tiene esta joya caribeña: nuestra Carmen Yulín. El año pasado nos quería encerrar dentro del Viejo San Juan. Este año no hay estacionamiento, las Fiestas de la calle San Sebastián ya no están diseñadas para que lleves tu carro.

Tengo que confesar que (según vi) las guaguas que recogen a las personas para llevarlas a sus carros están de lo más organizadas. Asimismo, el que hayan guaguas logra la meta del municipio: acabar las fiestas temprano.

Aquí el problema es que limitar las opciones de estacionamiento hace que menos personas lleguen a las tradicionales fiestas, hay personas (como yo) que quieren tener su carro aunque eso signifique meterlo en el revolú de chamaquitos borrachos. Hay otros, tan claustrofóbicos (también como yo) que no pueden coger una guagua pública con gente gritando y bailando. Yo quiero mi carro (razón por la que, para llegar a Viejo San Juan, caminé más que Raymond Arrieta cuando le da la vuelta a la isla).

Entonces, me atrevo a concluir que el repelillo que la gente le coge a la logística para poder llegar al Viejo San Juan es la causa de que llegue menos gente, cosa que hace feliz a la policía pero no a los comerciantes.

Quizá usted puede ver fotos donde se ve mucha gente, pero hay menos de lo normal. Por ejemplo, ayer (viernes) hablé con diferentes comerciantes ubicados dentro del Cuartel de Ballajá y me comentaron que las ventas estaban pésimas porque no había gente. Los comerciantes (en este caso me refiero a los artesanos) están perdiendo dinero por los cambios que hizo el municipio.

Aunque las Fiestas de la calle San Sebastián se veían llenas, se podía caminar sin problema y el que va todos los años sabe que la cosa no era así. Ayer no había el tumulto de todos los años y nuestros comerciantes (los que viven de actividades como estas) están pagando el precio de las decisiones del municipio… Siento como si Yulín tuviera la misión de acabar con las tradicionales fiestas.

PD: No me quiero ir sin mencionar dos cosas.

La primera, si usted tiene un bebé de solo meses de nacido, creo que las Fiestas de la calle San Sebastián no son el lugar indicado para su retoño. Hay mucha gente, hay personas fumando, se puede formar un revolú y es evidente que su bebé no la está pasando bien… Piense en su hijo antes que en su pachanga.

Segundo, sí, hubo una cantidad de menores bebiendo que ni botándolos se acababan. Pero me quiero dirigir a uno en específico que tenía como unos 15 o 16 años y estaba bebiendo sangría de un padrino… Muchachito, te vi; por papelones como los tuyos es que después quieren cancelar las fiestas y, para la próxima, échalo en un vaso para que disimules un poquito.