Opinión: El bloqueo del periodismo en Cuba
¿Qué significa para la prensa que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, permita introducir cambios significativos en la relación con Cuba? Desde el…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
¿Qué significa para la prensa que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, permita introducir cambios significativos en la relación con Cuba? Desde el punto de vista histórico un “momentum” suculento por el contenido informativo que se genera, generará y copará por años los medios de comunicación. Hablamos de poder contarle al mundo la transformación de sectores sociales, politicos y económicos mancillados por más de 50 años de discordia.
Si hablamos de libertad de prensa entonces tendríamos que pensar en celebrar poder acceder a información prohibida o negada por el gobierno. Además, se tendría que exigir con más ahínco la liberación de tres periodistas encarcelados en la isla mayor de las Antillas.
Se conoce que desde septiembre de 2009, las autoridades cubanas aprobaron legalmente el uso de la Internet, pero organizaciones de prensa como Reporteros sin Fronteras ha reseñado con datos probados la restricción abierta a todo aquel que se conecta en los hoteles de La Habana. Incluso se le pide la identificación mostrando así la restricción en el acceder a contenidos en la red. Si se diera la apertura eso tendría necesariamente que desaparecer. El Congreso de Estados Unidos debería ejercer la diplomacia que permita la flexibilización de los nexos politicos entre que el gobierno de Cuba y el gobierno norteamericano.
Es indispensable agotar todos los intentos por restaurar las relaciones cubanas con aquellos periodistas acosados debido a su trabajo desde el ámbito independiente y aquellos cuyas libretas han sido las redes cibernéticas y ahora son repudiados por promover la opinión pública. El mejor escenario para la prensa en Cuba sería que el gobierno dejara de monopolizar el contenido de la información, permitiera la libertad de acceso y movimiento a la prensa independiente y poder navegar con libertad a todos los sitios en la Internet.
Escuchamos como el gobierno cubano manifestaba receptividad a las propuestas Obama con el firme propósito de que en un futuro no muy lejano Estados Unidos tome medidas para ceder el bloqueo y los nexos bilaterales redunden en una mejor calidad de vida para todos los residentes en Cuba. De aprobarse las propuestas de flexibilización se haría válido la promesa de Obama de permitir libre flujo de información por lo que autorizará el aumento de las conexiones de telecomunicaciones y se permitirá a los cubanos acceder a la tecnología estadounidense.
Ello a su vez haría posible que el gobierno cubano aceptara las peticiones de la prensa de mayor acceso a información gubernamental de manera que el mundo pueda entender a través de los periodistas como se esta desarrollando el proceso de la apertura. Sin duda es un paso histórico hacia una nueva era entre adversarios con relaciones maltrechas. De hecho, me parece que se debe observar muy de cerca cómo la oficina de prensa de El Vaticano manejó el concepto de privacidad evitando las filtraciones a la prensa durante las largas conversaciones entre el papa Francisco y los presidentes Obama y Castro. Ese tipo de mediación ha generado especulaciones sobre porqué lo hizo y si miró más las consecuencias positivas que tendría su ejecución al abordar el factor de imagen en una iglesia maltrecha por el escándalo de la pederastia aceptado por decenas de sacerdotes hoy convictos.
Sin duda hay entusiasmo en Cuba por las expectativas de mejor calidad de vida y apertura a viajes familiares. Hay entusiasmo en Cuba por acceder a otras informaciones. Hay entusiasmo en Cuba por la libertad que otorgaría escribir hacia otros mercados. Hay entusiasmo por la exigencia y posible libertad de las letras presas. Mirando de frente el presente y el futuro ahora más que nunca le toca a la prensa exigir su derecho de libertad de prensa violado por décadas.


