Opinión: Cuba, un pueblo digno
Habrá quien aún se resista a admitirlo, pero lo cierto es que la política que ha mantenido Estados Unidos contra Cuba durante las últimas cinco décadas ha…
Habrá quien aún se resista a admitirlo, pero lo cierto es que la política que ha mantenido Estados Unidos contra Cuba durante las últimas cinco décadas ha fracasado.
El pueblo cubano, caracterizado por su estoicismo frente a las amenazas del intervencionismo estadounidense, ha logrado defender su soberanía consagrándose como una nación que, a pesar de las dificultades atravesadas por los años, ha mantenido incólume los principios de justicia y equidad que orientaron su proceso revolucionario.
Ese fracaso es hoy reconocido por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien esta semana informó el inicio de un nuevo orden en las relaciones entre ambos países, un anuncio pronunciado al mismo tiempo, pero por separado, junto con el presidente cubano Raúl Castro.
Tras esta buena noticia, vale la pena repasar algunas incidencias que han sellado la historia de esta hermana nación caribeña en más de medio siglo.
En ese devenir, Cuba ha enfrentado todo tipo de vejámenes, desde la imposición de un cruel e inhumano bloqueo económico hasta el disparo de continuas campañas mediáticas para perjudicar su imagen y reputación internacional.
El objetivo de derrocar el Gobierno cubano, fríamente calculado desde Washington, también ha explorado múltiples estrategias, como el fiasco militar de la invasión de la Agencia Central de Inteligencia a la Bahía de Cochinos en 1961 y los más de 600 infructuosos intentos para asesinar al líder de la revolución, Fidel Castro Ruz.
Y ni hablar de los miles de operativos perpetrados en las calles de La Habana para provocar una desestabilización interna: bombas caseras colocadas en vestíbulos de hoteles, ataques a aviones, violaciones al espacio aéreo, conspiraciones para alentar el exilio y hacer de estos un field day político en Miami, intentonas de chantaje con ciudadanos de a pie a quienes se pretendían encandilar con las migajas de varios dólares, infiltraciones de espías y la construcción de notas periodísticas para la prensa estadounidense y puertorriqueña, hechas a la imagen del deseo frustrado de un exilio derechista que buscaba mancillar los logros de la revolución.
Como muestra basta repasar algunas de esas afrentas y azotes del Gobierno estadounidense contra Cuba durante 1960 y 1970, recogidas en el libro The Closest of Enemies: A Personal and Diplomatic History of the Castro Years, publicado por el diplomático y profesor universitario Wayne S. Smith, quien entre 1979 y 1982, bajo la presidencia de Jimmy Carter, fue el segundo jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
Los sucesos narrados en este trabajo revelan la obstinación del Gobierno de Washington por destronar el ordenamiento político, social y económico cubano que, ante todo, le recuerda al mundo que hay otras formas de vivir dignamente lejos de la avaricia y la sordidez que imponen las reglas del mercado en los modelos capitalistas.
Sin embargo, a pesar de todos los ataques, Cuba, a decir del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, se ubica hoy entre los países con los índices de alfabetización más altos, tiene la menor tasa de mortalidad infantil, goza de un excelente sistema de educación y salud, y tiene uno de los mejores sistemas de respuesta médica a desastres naturales del mundo, como se ha evidenciado en el despliegue de más de 200 médicos al África Occidental para combatir el ébola en meses recientes.
Recordemos, además, que cuando Estados Unidos sufrió la desgracia del huracán Katrina en Nueva Orleans, en 2005, el Gobierno cubano estuvo listo para el envío de 1,500 médicos para atender la emergencia, disposición que fue rechazada por el entonces presidente George W. Bush.
La revolución cubana ha tenido momentos difíciles que nadie oculta y que le ha ganado detractores. Mas en este instante lo importante es reconocer los logros de un pueblo digno que ha superado los embates del hostigamiento político y el bloqueo imperial.
Estados Unidos ha fracasado.


