Érase una Libreta para abastecer a toda una nación
Pánfilo como buen cubano se las inventa para subsistir. Cual león defendiendo su territorio, atesora su Libreta de Abastecimiento, la que le asegura unas…
Pánfilo como buen cubano se las inventa para subsistir. Cual león defendiendo su territorio, atesora su Libreta de Abastecimiento, la que le asegura unas porciones de comida todos los meses en su mesa. Aunque sus aventuras y desventuras parecen muy reales, Pánfilo no existe en el mundo de verdad.
El popular cómico cubano Luis Silva da vida a este anciano que protagoniza el programa “Vivir del Cuento” de la Televisión Cubana. A través de este canal estatal, una vez a la semana el actor satiriza, entre otras cosas, la reducida porción de pan subvencionado en Cuba. Pánfilo, en su “Monólogo sobre el Pan” de la bodega, video que se consigue fácilmente por Youtube, hace chistes sobre su tiempo y textura. Dice que a veces está tan duro como bola de béisbol; y bromea con que “el pan de hoy (por la libreta) me lo como mañana.” Los cubanos son conocidos en el mundo por ser una cultura que hace chistes y se ríe de su adversidad.
Un año después de la imposición del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos a Cuba en 1962, nace la famosa Libreta de Abastecimiento en la isla. A menos de cuatro años del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, la distribución de productos a través de la libreta fue una medida estatal de la naciente república revolucionaria para proveer y racionar los alimentos y productos de uso básico ante la escasez de suministros en el país caribeño.
A su vez, se creó este sistema de subvención estatal para evitar el acaparamiento de artículos por aquellas personas con mejores condiciones económicas y así controlar la distribución equitativa de productos de primera necesidad.
Aunque la Libreta de Abastecimiento no ha parado de funcionar en Cuba desde 1963, en tiempos recientes las porciones y artículos normados que se distribuyen a la población en partes iguales han venido reduciéndose o eliminándose. Estos recortes han sido implementados principalmente como medidas de ahorro del gobierno de Raúl Castro ante el desafío de actualizar el modelo económico socialista del país. Todo esto con el lema y objetivo de construir un “socialismo próspero y sustentable” para Cuba.
La Libreta de Abastecimiento o, como algunos le llaman peyorativamente, libreta de racionamiento ha pasado en estos 51 años de existencia por distintos procesos históricos y llegó a ser la piedra de sostén de muchas familias cubanas ante la carencia de productos y alimentos durante la década de 1990 tras la caída de la Unión Soviética y la ausencia de sus aportaciones a Cuba.
Según explica en una entrada de su blog, Yusnaby Pérez, escritor cubano que reside en Cuba, cada ciudadano de la isla puede ir a la bodega (una especie de almacén de la comunidad) que le corresponde por la dirección de su domicilio y adquirir a precios asequibles sus porciones de alimentos.
Cada mes los cubanos obtienen subvencionado: una libra de pollo, 11 onzas de pollo por pescado, 5 huevos, 4 onzas de café mezclado, 5 libras de arroz, media libra de frijoles y aceite, tres libras de azúcar blanca, una libra de morena y una caja de fósforos. También, detalla Yusnaby Pérez en su página web, cada persona puede ir todos los días a buscar por la libreta 80 gramos de pan.
Por su parte, Dariela Aquique, bloguera de Santiago de Cuba, confirma en un artículo cronológico sobre la libreta publicado en Havana Times en marzo de 2014, que los padres de recién nacidos les corresponde recoger durante los primeros tres años de vida del infante compota (comida triturada de bebé). Y que niños hasta los 7 años tienen derecho a un kilogramo de leche en polvo cada 10 días. De los 7 a los 13 años reciben por la libreta yogurt de soja.
Si cualquiera de los miembros de una familia en la isla de Cuba tuviera una condición de salud, como diabetes y presión alta, que necesitara ajustes en los artículos básicos que recibe por la libreta, se puede sustituir alguno de los alimentos normados y obtener una dieta particular.
Desde septiembre de 2010, y con los nuevos ajustes y reducciones a este sistema de asistencia social, el cubano dejó de obtener con su libreta cigarros y cigarrillos en la bodega.
Según cifras del Ministerio de Economía de Cuba, el ciudadano paga alrededor de $1 dólar todos los meses por los productos que adquiere con su libreta. Mientras que el estado cubano invierte más de mil millones de dólares anuales en la subvención de esta canasta básica para toda la población. De acuerdo con estadísticas nacionales, Cuba importa el 80% de los alimentos que se consumen en el archipiélago cubano.
A pesar del desembolso de esta suma millonaria de dinero, los alimentos que se reciben por la Libreta de Abastecimiento son insuficientes y rinden por una media de 10 días. Esta es una queja constante que se oye en calles cubanas y se lee por Internet.
En Cuba, no es noticia nueva que muchos trabajadores y personas con mayores limitaciones económicas resienten las reducciones en las cantidades y variedades de artículos que obtienen subvencionados por la libreta. Ello porque lo que les falta cada mes lo deben comprar, en ocasiones, a precios muy elevados en las tiendas en pesos convertibles (CUCes), lo que compromete gran parte de sus sueldos o pensiones. Incluso, a veces tienen que recurrir al mercado informal e ilegal para adquirir a mejor precio lo que falta en la alacena y refrigerador.
El promedio salarial de los trabajadores estatales en Cuba ronda en los $20 dólares mensuales (471 pesos cubanos), según cifras de 2013 de la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba. Como parte de las medidas de actualización de la economía socialista, el actual gobierno cubano ha hablado de incrementar los sueldos y pensiones de los funcionarios judiciales y educativos.
En tanto, en marzo de 2014, el diario oficial Granma reportó que entraría en vigor el 1 de junio de 2014 un incremento en los salarios de los 440 mil trabajadores del servicio médico cubano. Por ejemplo, muestra una tabla adjunta en la nota del Granma, un médico especialista residente que ganaba 573 pesos cubanos al mes, con esta subida salarial, comenzó a cobrar desde junio pasado 1,460 pesos moneda nacional. Con el aumento, este nivel de especialistas de la salud ahora devenga alrededor de $70 dólares mensuales.
El presidente Raúl Castro en su Informe Central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) en 2011 anunció que los recortes en los suministros de la Libreta de Abastecimiento prometen continuar paulatinamente. De acuerdo con este documento, algunos objetivos para rentabilizar el modelo socialista en la isla son reducir las gratuidades a la población, a su vez que se aumentan los salarios de los trabajadores estatales y crece el número de cooperativas y servidores del sector privado o cuentapropistas.
Rául, en tanto, ha sostenido en múltiples intervenciones públicas que en Cuba “hay que producir más” y no justificar la falta de producción con el bloqueo económico de Estados Unidos contra la isla.
En el futuro, los ajustes y ahorros impulsados por el gobierno del actual presidente cubano pretenden eliminar la distribución equitativa de productos a los más de 11 millones de ciudadanos residentes en la isla. La idea es que la Libreta de Abastecimiento sea utilizada por quienes más la necesiten. Ello porque es una realidad que hay grupos de personas en la isla que gozan de mejores condiciones económicas que otros y pueden individualmente financiar sus necesidades básicas sin la ayuda estatal. Así puntualizó el mandatario cubano en el citado informe al Congreso del PCC.
Entre todo este mar de cambios, ajustes y renovaciones a corto y largo plazo en la estructura de asistencia social en Cuba, te encuentras por alguna calle en La Habana a quien recuerda con nostalgia y se resiste a la pérdida de su tabaco de la bodega. Ahora cuesta más el humo de los populares cigarrillos Criollos y de los puros con cinta marca Moya o El Coloso. Pero el tabaco daña la salud, así también ha subrayado Raúl.
Mucho está por verse y aprobarse para saber lo que será o dejará de ser de esta libreta que, con sus defectos y virtudes, como bien recrea el Pánfilo de Luis Silva, ha dado algo de comer a los cubanos por más de 50 años.


