Opinión: Un cambio de visión

En días recientes se celebró el 1er Congreso Nacional de ONGs de Puerto Rico. Esta iniciativa del Departamento de Estado convocó a más de 1,000 líderes…

Por Olvin Valentín @olvinvalentin

19 dic 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

En días recientes se celebró el 1er Congreso Nacional de ONGs de Puerto Rico. Esta iniciativa del Departamento de Estado convocó a más de 1,000 líderes comunitarios y de organizaciones no gubernamentales para abrir un diálogo sobre las políticas públicas relacionadas a nuestro sector y juntos proponer formas de atender los problemas que enfrentamos.

El gran número de asistentes es un indicativo de la creciente necesidad que tienen las ONGs de recibir orientación y ayuda. La idea detrás del evento es formular propuestas de manera participativa, en la que las organizaciones sean el eje principal en el proceso. 

Primero creo apropiado distinguir entre organizaciones no gubernamentales (ONG) y organizaciones sin fines de lucro (OSFL). Las ONG son un sector amplio de todas las organizaciones, entidades o grupos dedicados a la labor social, estén o no estén incorporados. Este grupo comprende entidades que no son gobierno y tampoco empresas privadas.

Las OSFL en cambio, son parte de este grupo amplio, pero se refiere a las entidades propiamente incorporadas como corporaciones sin fines de lucro. Lo importante, y que todas guardan en común, es que su misión y propósitos benefician a la sociedad. Pero la distinción es importante. Las OSFL, al ser corporaciones con personalidad jurídica independiente de sus incorporadores, tienen responsabilidades para con el Estado, como someter informes anuales y contar con una junta de directores, entre otros.

Las ONGs pueden tener muchas formas y estructura, pero no necesariamente se les exige a todos por igual. Por ejemplo, un grupo de líderes comunitarios que se reunen para discutir formas de mejorar la calidad de vida su comunidad, sin crear una corporación u otra entidad jurídica, no tienen las mismas responsabilidades legales que las corporaciones sin fines de lucro. 

Una vez establecida esta distinción, todas las ONGs coinciden en su necesidad de recursos y ayuda para navegar la burocracia gubernamental para continuar su labor social, sea en la estructura de una OSFL o el grupo de líderes que representan una causa. 

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Con esta gestión, el Departamento de Estado presenta un cambio de visión, ahora como un facilitador para las organizaciones. Parte de ese compromiso será establecer contactos y capacitar personal en las agencias de gobierno para que puedan atender las necesidades particulares de las ONGs. 

En una estructura gubernamental que se caracteriza por poner tropiezos y obstáculos, la noticia viene con grandes esperanzas y cierto grado de escepticismo. Este sector contribuye enormemente al desarrollo social del país, pero no recibe la atención que merece, ni en el andamiaje legal o político, ni en los servicios que recibe. Esperemos que esta nueva visión le haga justicia a las miles de organizaciones que día a día, sin recursos ni apoyo, ayudan a levantar al país, dándole prioridad a lo que realmente es importante: la gente.

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