Opinión: Conmoción racial y mediática en Ferguson
Esta más que claro que en Ferguson, Misuri, hay una conmoción racial desatada por la indignación de una decisión de un gran jurado que apoyó al blanco versus…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
Esta más que claro que en Ferguson, Misuri, hay una conmoción racial desatada por la indignación de una decisión de un gran jurado que apoyó al blanco versus el negro. Si alguien pensaba que la discriminación racial había sido superada en Estados Unidos, navega en la ignorancia.
La historia nos remite a epicentros de choques raciales en Estados Unidos divulgados intensamente por la prensa. Ejemplo de ello fue la salvaje golpiza a Rodney King en Los Ángeles grabada por una cámara de seguridad para la década de los 90 por parte de tres policías blancos y uno hispano. Quizá el caso que más reciente teníamos en nuestra memoria era la absolución del policía George Zimmerman luego de ser enjuiciado por el asesinato del joven negro Trayvon Martin en el 2012. Pero ahora nuevamente el mundo observa muy de cerca cómo Estados Unidos continúa teniendo muy abiertas las heridas raciales con el caso de Ferguson. La mayoría de los residentes en esa localidad entienden que el policía Darren Wilson, conducido por el prejuicio y la discriminación, asesinó a Michael Brown.
La cobertura periodística en el caso Ferguson, desde el momento de los hechos ocurridos en agosto de este año, ha sido indispensable para llevarles a los receptores las dos versiones, en las que evidentemente prevalece la interpretación de las partes involucradas. La información transmitida destaca la división prevaleciente en la comunidad negra de Ferguson y las esferas de poder. Si bien la prensa debería hacer valer el precepto periodístico de la objetividad, se ha visto, como, por ejemplo, el periódico The New York Times ha destacado prejuicio en altas esferas judiciales. Los medios se han atrevido a aseverar que el fiscal que atiende este caso, Robert McCulloch, debió haber sido reemplazado debido a que es conocido su prejuicio por los negros desde que su progenitor fue asesinado por una persona negra.
Tras la decisión del gran jurado, observamos cómo la CNN envió la mayor parte de sus reporteros negros a cubrir la revuelta. Solamente el inmaculado Anderson Cooper con guardaespaldas permanecía inmóvil y a salvo de los gases lacrimógenos mientras los medidores de encuesta se disparaban al observar cómo los reporteros de televisión negros hacían lo imposible por protegerse de las balas, salvas y gases lacrimógenos. En un acto inusitado los reporteros negros se colaban entre la multitud negra como parte de ellos y abonando a la separación de razas para transmitir la noticia en desarrollo. Ese acto de CNN podría interpretarse como segregación racial. Además, se ha observado que pocos medios de comunicación han destacado que Michael Brown era un chico con méritos escolares, a pesar de sus serios problemas de conducta. Ha sido imprudente que la prensa no dedicara más tiempo a investigar si el video divulgado donde se observa a Brown robando antes de ser abordado por el policía Wilson era verdadero. Ese pietaje de video evidentemente salió a relucir por supuestas fuentes independientes, pero pudo haber sido plantado por la Policía de St. Louis en un intento despiadado para limpiar la imagen del acusado y sepultar la figura del joven negro.
Sin duda, los actos violentos en Ferguson no tienen justificación. Los padres de Brown clamaron a los ciudadanos de Ferguson la no utilización de la violencia para protestar, pero sucedió ante el resultado de no acusación. El primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama, ha tenido una tímida participación en la opinión pública sobre este caso si se compara con la que tuvo cuando ocurrió el asesinato de Trayvon Martin. El presidente Obama hasta se comparó con Martin exteriorizando su indignación ante lo que consideró discriminación racial. Es obvio que, si el presidente Obama se parcializaba con la población negra de St. Louis, les daría municiones a quienes le han acusado de ser un activista negro resentido contra los blancos y le haría un daño terrible a su ya deteriorado partido político. Con la elección de Obama la percepción pública era que las heridas de la discriminación contra los negros estaba en el umbral de la igualdad y la justicia. Pero, ya casi al final de su mandato, Obama observa desde su oficina oval cómo las heridas de la discriminación racial están sangrado más que nunca.
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