Nuevo negocio es la cagada

No hay nada como expresar disgusto mediante el envío a ese alguien con mala saña de excremento en una caja. Justo a tiempo para la Navidad, una startup web…

Por Daniel Casillas, Metro World News]

25 nov 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

No hay nada como expresar disgusto mediante el envío a ese alguien con mala saña de excremento en una caja. Justo a tiempo para la Navidad, una startup web basada en Eslovenia llamada ShitExpress, ofrece una forma sencilla y anónima, la forma para enviar estiércol de caballo —se han previsto tener otras variedades de heces— y un mensaje personal a cualquier parte del mundo por el equivalente de 17 dólares Bitcoin. “Peter”, el CEO del startup que no quiere que su nombre completo sea revelado, explica por qué el servicio de “regalo” no es completamente una idea de mierda.

¿Por qué rayos se te ocurrió hacer un servicio de entrega de caca?
Después de muchos años de aprender cómo funciona la comercialización del Internet, quería probarlo por mí mismo… Yo quería ser original y el primero en algo para mostrar al mundo que todo es acerca de marketing. Y entonces decidí que quería vender mierda a la gente, para demostrar que ellos son capaces de comprar cualquier cosa.
 
¿Y las personas se acogen a la idea?
Tengo decenas de miles de comentarios hasta ahora 99 % de ellos son positivos o expresan asombro. Algunas personas incluso me dijeron que soy un genio.
 
¿Cuál es el proceso para llevar la caca desde el trasero a la caja?
Hay una gran cantidad de trabajo manual detrás de eso. Tienes que recoger el estiércol de caballo, ponerlo en cajas de plástico, imprimir y pegar la dirección, escribir un mensaje personalizado (a mano), pegarlo en la parte superior de la caja, poner todo en una caja de papel o un sobre, e incluir una pegatina sonriendo o enojado. Y entonces tienes que llenar el formulario de aduanas e ir a la oficina de correos.
 
¿La mayoría de los clientes solo esperan mandar a la mierda a alguien?
Ellos, o quieren tomar venganza o simplemente quieren burlarse de alguien.