Opinión: Remedios artificiales

No es necesario realizar una encuesta de opinión pública para calibrar el sentir de la ciudadanía en torno a la situación fiscal y social del País. Basta…

Por Hiram Guadalupe @hiramgp

16 nov 2014, 11:00 pm 3 min de lectura
Opinión: Remedios artificiales

No es necesario realizar una encuesta de opinión pública para calibrar el sentir de la ciudadanía en torno a la situación fiscal y social del País. Basta peregrinar por nuestras calles y conversar con trabajadores, trabajadoras, pequeños y medianos empresarios y profesionales altamente cualificados.

Para todos y todas la marea de la crisis ha ido creciendo en proporciones cada vez más inmanejable atentando contra su estabilidad fiscal personal y familiar. Lo peor, nadie percibe que el gobierno esté trabajando para lograr soluciones efectivas a sus problemas.

Ese mismo escepticismo se descarga contra la clase política de turno. Las saetas y alabanzas enunciadas por los vencedores del proceso electoral de noviembre 2012, alardeando que el arribo del nuevo cuatrienio inauguraría una “nueva legislatura” sensible a las necesidades del pueblo, se han convertido en cánticos de sirena. En poco tiempo, salvo unas contadas excepciones, la dirigencia del partido gobernante no ha dado muestras significativas de cambio.

Desde la dimensión ideológica, todos los gobiernos que se han turnado el poder político en las últimas décadas han trazado su agenda potenciando los beneficios de sectores que representan el gran capital en detrimento de la estabilidad social y económica de la ciudadanía.

Es un problema estructural que atiende a la manera en que se han orientado las políticas públicas en materia fiscal que, por regla general, se han dirigido a desincentivar nuestra base productiva, desmerecen el servicio público y promueven el desmantelamiento del Estado porfiando el deslucido y manoseado eslogan que presume concebir lo privado mejor que lo público.

Ahí está el nudo gordiano de la crisis que nos ahoga, aunque los fotuteros que ensordecen las ondas radiales día, tarde y noche insistan en desviar la atención y ataquen sin piedad a todos y todas quienes propongan una mirada distinta para atender nuestros problemas fuera de la lógica del enriquecimiento de unos pocos a cuesta del sacrificio de los muchos.

Inscritos en esa dimensión filosófica neoliberal, no es de extrañar que, para mitigar las dificultades económicas del país, los regentes del gobierno promuevan soluciones que solo perturban el bolsillo de los sectores productivos y trabajadores ensanchando la cadena de impuestos.

Tomemos, por ejemplo, el efecto que tendrá sobre la ciudadanía la aprobación de un nuevo gravamen al petróleo, el tema noticioso que mayor atención mediática ha tenido en los últimos días.

Además de agravar el bolsillo del consumidor, que ya se ha visto malamente afectado con las disminuciones salariales y el aumento en el costo de vida, esta medida que impulsa el ejecutivo solo busca aliviar la bóveda del Banco Gubernamental de Fomento, dizque minando la severa crisis de la Autoridad de Carreteras, para retornar al mercado de bonos y, contrario a lo profesado, pedir más dinero prestado.

La ecuación, en síntesis, resulta simple: más carga para el ciudadano común y más endeudamiento para el País. Empero, poco o nada se habla de proyectos que estimulen la actividad económica nacional y el mejoramiento de nuestra calidad de vida.

En su empecinamiento por aprobar esta medida, el gobernador y sus voceros han fracasado en convencer a todos sus legisladores, lo que en el tablero legislativo se traduce en votos.

Los oponentes de este proyecto en la Cámara de Representantes, por su parte, han establecido con claridad y valentía los efectos para el país de un impuesto regresivo como el del petróleo. Al mismo tiempo, aclaman por trabajar con prioridad en medidas que alivien la crisis económica que nos arropa, como pudiera alcanzarse con una verdadera reforma contributiva.

No sabemos cuánta sea su fuerza para mantenerse inmóviles en su postura contra este nuevo impuesto. Sí sabemos que, de cara a una sesión extraordinaria, comenzaron las amenazas de alcaldes y donantes para comprometer sus votos. Este será, sin dudas, un buen momento para probar de qué madera están hechos.

Vea también estas notas:

  1.  
  2.