Opinión: Sobre #FreeJeremy

El caso de Jeremy Ruiz, más allá del indulto que se pueda otorgar desde La Fortaleza, tiene que llevarnos a una exhortación: señores miembros de la Cámara de…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

12 nov 2014, 11:00 pm 2 min de lectura
Opinión: Sobre #FreeJeremy

El caso de Jeremy Ruiz, más allá del indulto que se pueda otorgar desde La Fortaleza, tiene que llevarnos a una exhortación: señores miembros de la Cámara de Representantes, la bola está en su cancha. Bajen a votación el proyecto sobre la despenalización de la marihuana. Apruébenlo o no lo aprueben, pero digan de qué lado están. No recurran a la salida fácil, un referéndum. Asuman su responsabilidad constitucional de dictar la política pública.

Sobre Jeremy, aunque algunos del lado ultraconservador piensan que la mano dura es la única opción para combatir los problemas sociales, desde mi punto de vista, el sentido común dice que es desproporcionada la pena impuesta de cuatro años por poseer un cigarrillo de marihuana. Claro, otros argumentan que la ley es la ley, y que esa es la sentencia que establece nuestro Código Penal por el delito cometido en este caso, sobre todo por haberse perpetrado en los alrededores de un centro educativo.

Ese debate dramatiza que tenemos un Código Penal que, por más reformas que sigue sufriendo, se mantiene ajeno a la realidad social de nuestro país.

A esto le añadimos que la cárcel no rehabilita. Al menos esa es la percepción pública. Ayer, todos los legisladores de la mayoría que entrevisté lo plantearon en medio de su reclamo a favor de la liberación o de una modificación en la condena del joven aguadillano.

Es importante recordar el caso de una confinada que murió en el 2010 por una golpiza en la cárcel de mujeres de Vega Alta. La viequense Vivian Marie Rivera Acevedo enfrentaba dos años de prisión por poseer una bolsita de marihuana, valorada en menos de cinco dólares. En su caso, la cárcel impuesta por tan “grave” delito le costó la vida.

Puerto Rico tiene que moverse como lo está haciendo el resto del mundo. La solución no está pidiendo indultos cada vez que nos parezca injusta una sentencia. Está en manos de quienes se supone tomen las decisiones y duermen pensando en los votos.

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