Opinión: ¡No quiero ayudarlos a rescatar las carreteras!

Llevo un par de semanas sintiendo cierto nivel de placer cuando echo gasolina. Me gusta echar veinte pesos y ver que la aguja de la gasolina está un poquito…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

31 oct 2014, 11:00 pm 3 min de lectura
Opinión: ¡No quiero ayudarlos a rescatar las carreteras!

Llevo un par de semanas sintiendo cierto nivel de placer cuando echo gasolina. Me gusta echar veinte pesos y ver que la aguja de la gasolina está un poquito más arriba de lo normal. El hecho de que la gasolina esté un poco más barata me hace sonreír… Pero ya el gobierno me quiere quitar esa sonrisa.

Me pareció genial ese anuncio que publicó la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) en el que explican, de manera muy poética, que para “salvar nuestras carreteras” hay que aprobar un segundo arbitrio al petróleo. Es que mira… Por estas cosas es que yo bebo.

Vamos por parte. “¡Ha llegado el momento de rescatar nuestras carreteras!”, dice el anuncio. Esa parte específica me da ardor en el estómago, porque, para empezar, no es mi trabajo rescatar las carreteras. Hay fondos para eso, si los desperdiciaron o no los supieron administrar el problema no lo tenemos que resolver nosotros. Ya hemos soltado suficientes chavitos para resolver todos los demás problemas en los que ustedes, los “líderes”, nos han metido. Aprendan a administrar, muchachones.  

Entonces, el anuncio, que parece escrito por Paulo Coelho (el Dios de la literatura de Walgreens), añade que nuestras bellas carreteras “son la espina dorsal de nuestro desarrollo económico y del progreso de nuestro país”. Si eso es así, mis niños, ¿por qué las dejaron llegar a las condiciones en que están? Si “nuestra espina dorsal” no estuviera en el abandono no habría porqué arreglarla. Pero no, ven un hoyo en la carretera y en vez de tirarle brea, le tiran besitos.

El hermoso anuncio, luego de explicar que la ACT tiene un déficit de $354 millones y deudas que llegan a los $2,100 millones, tiene un mensaje más positivo que las canciones de José Nogueras: “Junto los puertorriqueños hemos enfrentado grandes retos: Cuando nos unimos siempre vencemos. Hoy nos toca atender un problema fundamental para lograr el crecimiento económico. Es una responsabilidad que compartimos todos y que solo juntos lograremos superar”.

Esas líneas me dejaron sin palabras. En serio, yo prefiero sentarme a hablar media hora con Glerysbet Pagán (el ser que más me estresa de la televisión puertorriqueña) que volver a leer ese párrafo en un anuncio en el que me están pidiendo que vea con buenos ojos un arbitrio que voy a tener que pagar porque otras personas administraron el dinero como si estuvieran jugando Monopolio. Lo único que voy a decir es que me encanta como criticamos otros países por tener propagandas políticas que “le comen el cerebro a las personas” pero no nos damos cuenta que aquí hacen exactamente lo mismo. 

Mis pequeños saltamontes, ya no es ni graciosos el hecho de que cada vez que el puertorriqueño encuentra algún tipo de alivio, el gobierno encuentra la manera de que ese alivio sea más corto que las relaciones de Osvaldo Ríos. Así que no, no voy a recibir el nuevo arbitrio con felicidad solo porque publicaron un anuncio lleno de signos de exclamación. Esos signos se usan en momentos de felicidad, pero también en momentos de coraje… ¡No! ¡No quiero ayudarlos a rescatar las carreteras! ¡Esta vez, le toca a ustedes resolver!