Opinión: Lo que es igual no es ventaja
Esta semana el contralor electoral dio a conocer los resultados de la auditoría realizada a los partidos que participaron de la contienda electoral de 2012…
Por Adrián González
Esta semana el contralor electoral dio a conocer los resultados de la auditoría realizada a los partidos que participaron de la contienda electoral de 2012. Estos reflejaron el buen o mal uso de los fondos públicos designados para la campaña, así como el manejo de los donativos privados. No es de extrañar que los partidos de mayoría —en específico el Partido Nuevo Progresista— se sirvan con la cuchara grande y a Dios que reparta suerte. Tal fue la suerte del partido estadista, que ahora tendrán que pagar una multa por el sinnúmero de irregularidades en sus informes. Los demás partidos no se quedaron atrás, y tuvieron que algunos devolver dinero al Departamento de Hacienda y otros a los propios donantes. De entre seis partidos, solo uno salió incólume de la auditoría, el PARTIDO INDEPENDENTISTA PUERTORRIQUEÑO.
Ante este escenario, no es necesario plantear el orgullo que sentimos los pipiolos de pertenecer a este partido y una nueva muestra de nuestra integridad y transparencia, así como la honestidad hacia el pueblo de Puerto Rico. Somos un ente fiscalizador con moral para serlo. Lo que sí hay que obligatoriamente mencionar es la campaña de odio y calumnias que por mucho tiempo enemigos y detractores de la independencia han lanzado en contra de este partido. Ante la falta de argumentos para atacar al partido y al ideal de la independencia, muchas personas han tratado de hacer ver que este partido es igual a los otros partidos. Pues no es así; ha quedado demostrado nuevamente que no somos iguales, que somos la diferencia. Categorizarnos de esa forma no es otra cosa que un acto de mezquindad política. Como lo que es igual no es ventaja, podemos decir que les llevamos una ventaja moral a los demás partidos sin comparación, precisamente porque no somos iguales.
Esta semana también se conmemoró el aniversario número 68 del Partido Independentista Puertorriqueño, fundado el 20 de octubre de 1946 por un grupo de grandes hombres y mujeres liderados por don Gilberto Concepción de Gracia. Es al fundador de nuestro partido que debemos todo lo que nos distingue de los otros partidos. Desde que don Gilberto comenzó la inscripción del partido, el Gobierno colonial ha intentado ponernos todas las trabas posibles para nuestro crecimiento y éxito al llevar el mensaje de la independencia. Durante el proceso de inscripción, el entonces presidente del Partido Popular, Luis Muñoz Marín, le manifestó a don Gilberto: “Cumplirás 100 años y no habrás inscrito tu partido”. Al cabo de pocos meses, don Gilberto recogió el último endoso en la isla municipio de Culebra y le envió un telegrama desde allí a Muñoz Marín que leía: “Acabo de cumplir 100 años”.
Es esa estamina, la que nos mueve a los pipiolos, la de esos y esas ilustres que contra viento y marea decidieron que debía existir un partido en la colonia que representara a los y las independentistas. El compromiso de las generaciones posteriores con salvaguardar la integridad de ellos y ellas queda demostrado en sucesos como el que aquí se discute, pero también las ejecutorias de la senadora María de Lourdes Santiago y cómo no mencionar la gran gesta patriótica de Vieques, donde Rubén Berríos Martínez pasó junto con cientos de independentistas un año acampando en una desolada y calurosa playa de dicha isla en desobediencia civil, actos que le costaron meses de cárcel a él y a casi mil pipiolos que le acompañaron, entre ellos el licenciado Juan Dalmau y nuestra senadora. No somos iguales a los otros partidos. Juzgue usted quién tiene la ventaja moral y actúe acorde con su juicio.
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