Perdieron sus casas y ahora viven a la buena de Dios
“(Padilla) ocupó el apartamento y lo estaba pagando bien, pero, cuando llegó la fecha de revisión, el inquilino original no presentó los documentos y ella…
Por Juan Carlos Melo @melodicespr
“(Padilla) ocupó el apartamento y lo estaba pagando bien, pero, cuando llegó la fecha de revisión, el inquilino original no presentó los documentos y ella quedó en la calle”- Carmen H. Ojeda Delgado, líder comunitaria del residencial Villa España
La cifra 30,046 Total de personas en toda la isla que hasta el 2 de octubre de 2014 están en lista de espera para obtener un apartamento en un residencial público
La cifra 332 Cantidad de residenciales públicos en la isla. Los complejos tienen 55,100 unidades de viviendas que albergan a 160 mil personas.
La cifra 5,000 Cantidad de personas en lista de espera para ocupar una vivienda bajo el Programa de Sección 8
Una fémina que falló en el pago de su vivienda duró mes y medio durmiendo con todo y mudanza en las afueras de un residencial público en Río Piedras. Un individuo que perdió su casa y no tuvo alma que lo acogiera vive ahora debajo de un puente en el área de Hato Rey.
Los casos son múltiples y variados. El denominador común: gente sin casa.
La situación de Liza Marie Padilla, de 37 años, da pena. Ella duró casi 50 días durmiendo con todo y sus trastes en uno de los gazebos del residencial público Villa España en Río Piedras, lugar donde ha vivido por los pasados años.
Padilla llegó allí tras ser desahuciada de su apartamento por que debía $300 de renta. Pagaba $14 al mes.
Por su condición de salud mental, Padilla no puede trabajar y paga la renta con el efectivo que le sobra de los cupones. Es un caso de pobreza extrema.
Según explica la líder comunitaria del residencial, Carmen H. Ojeda Delgado, el día que Padilla fue sacada del apartamento un vecino del complejo le ofreció su vivienda porque se iba a vivir temporeramente con su tía a otro lugar.
“(Padilla) ocupó el apartamento y lo estaba pagando bien, pero, cuando llegó la fecha de revisión, el inquilino original no presentó los documentos y ella quedó automáticamente en la calle”, dijo a Metro y WKAQ 580 Ojeda Delgado.
Acto seguido, Padilla no tuvo más remedio que instalarse en uno de los gazebos del residencial. Los vecinos ayudaron a colocarle un toldo para que la mudanza y la cama donde ha dormido el último mes y medio no se le mojaran.
Al parecer el Gobierno no se apiada de esta situación, ya que los pedidos a la Administración de Vivienda Pública no han surtido efecto.
Cansada de dar lástima, Ojeda Delgado dijo que el pasado viernes Padilla partió a Corozal a vivir en casa de una amiga.
“Ella hace el número 482 en la lista del residencial para ocupar un apartamento”, puntualizó la líder comunitaria.
Otro triste caso
El viacrucis de Padilla no es el único. La situación de Miguel Nieves Cabán, de 45 años, es igual de dramática.
Nieves Cabán lleva dos años deambulando y pasando las noches debajo del puente de la avenida Jesús T. Piñero y Ponce de León.
Dice que “he ido (al Departamento de la) Vivienda muchas veces. Entregué todos los documentos y todavía no me han notificado”.
Miguel, quien es natural de Moca, aseguró que no es adicto. De hecho, mostró sus brazos y piernas como evidencia de que no se inyecta ninguna sustancia controlada.
Asegura que perdió su vivienda tras quedarse sin empleo y que actualmente para sobrevivir se dedica a limpiar patios.
La falta de vivienda en la isla es notable. La Administración de Vivienda Pública reporta que tiene 30 mil personas en toda la isla en lista de espera por un techo en un residencial público.
Mientras, el Departamento de la Vivienda Pública que tiene a sobre 8 mil personas haciendo fila para ingresar al Programa de Sección 8.
Este artículo forma parte de una serie informativa realizada entre Metro y WKAQ 580.
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