Opinión: Tengo pánico
Mis niños, dado al revuelvo, descontrol y faltas de respeto a causa de mi columna de la semana pasada, quiero volver a dejarles claro que estos escritos son de…
Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa
Mis niños, dado al revuelvo, descontrol y faltas de respeto a causa de mi columna de la semana pasada, quiero volver a dejarles claro que estos escritos son de opinión. Mi opinión; no la del periódico o la de mi mamá (ya que la mencionaron tantas veces en sus comentarios). Es mi opinión, y no tengo que pedir disculpas públicas porque no estén de acuerdo… Y dejen de hablar de “boicots” porque yo no soy La Comay (aunque quiero que regrese).
Culminada mi descarga (escrita mientras sonrío de manera sarcástica), les comento que tengo pánico. Tengo pánico del chikungunya, el Ébola y la falta de urgencia que veo en la cara de nuestra coquetona secretaria de salud.
Vamos por parte. Pienso que mi familia es el foco de chikungunya. Ya le dio a mi papá, a mi mamá, a mi prima y a mis tíos, es por eso que siento que cada vez que un mosquito me pasa por el lado, dice: “muchachona, tú eres la próxima”. Siento que no puedo hacer nada para evitarlo ya que Johnny Rullán, una de mis personas favoritas dado a su barba y actitud, dijo que a todos nos va a dar. Yo le creo a Rullán.
Sin embargo, no sé si la gravedad del asunto se perdió el día en que la hermosa Ana Ríus llamó a la enfermedad “chikun” porque le daba trabajo decirlo. Tampoco sé si la seriedad desapareció el día que diferentes personalidades de la farándula decidieron hablar de su idilio con la picada del mosquito en diferentes canales televisivos. Pero el punto es que lo que está pasando es serio y nos están obligando a verlo como si no fuera la gran cosa.
Cariños míos, si el mosquito pica a una embarazada o a una persona con el sistema inmunológico ya comprometido, puede que la cosa se complique y los huevos se pongan a peso (como diría el gran Invader #1). Pero, nada… Sigamos confiando en nuestro gran sistema de salud.
Entonces, ahora hay Ébola en nuestro lado del mundo. Yo creo que esto llega (además de para destruirnos) para que rompamos con esa mentalidad gringa de que “todo lo malo pasa allá, en África, lejos… Esas cosas no llegan aquí”.
Yo no sé si va a llegar o no, aunque espero que no porque tengo mucho miedo de morir, pero la falta de urgencia que demuestra nuestra secretaria de salud me devasta. Usted no puede decir que Puerto Rico está listo para enfrentar el Ébola cuando yo tuve que hacer un espectáculo (de yal) en el hospital para que atendieran a mi mamá con chikungunya (“chikun”, como le dice usted).
Decir que estamos listo es mentira, y punto. No estamos listos para recibir grandes enfermedades porque aún no se trabaja eficazmente con otras mucho más simples y conocidas.
Es esencial hablarle al pueblo con la verdad, aunque eso incluya aceptar que si a esta joya caribeña llegan grandes enfermedades nos puede llevar quien nos trajo, sin bañar y con la misma ropa puesta.
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