Opinión: Reguero
Cada vez es más frecuente la sensación de que estamos ante una administración y una clase política cuya prioridad parece ser la salvación individual.
Por Rafael Lenín López @LeninPR
Cada vez es más frecuente la sensación de que estamos ante una administración y una clase política cuya prioridad parece ser la salvación individual.
Para empezar, tenemos a dos partidos políticos que no se fiscalizan. Cada cual está velando sobrevivir de aquí al 2016, obtener una candidatura y tumbar rápidamente a quienes les representan una amenaza.
Por un lado, el PNP está metido de lleno en su lucha interna por la candidatura a la gobernación, que tendrá su próximo capítulo este fin de semana en la asamblea que ha convocado el dotor Ricardo Rosselló.
Mientras, tenemos al PPD, cuya lucha ideológica interna se combina con una pobre comunicación pública del Gobierno sobre sus esfuerzos para atender los problemas del país.
Un ejemplo de ello lo vimos ayer. Dos funcionarios de la administración de Alejandro García Padilla atendieron de manera deficiente temas de intensa discusión pública: el nuevo sistema de multas de tránsito y la salud pública. Este problema de comunicación entre los jefes de agencia es recurrente. Algunos incurren en ello por ineptitud; otros con toda la intención de encubrir.
Mañana termina su gestión al frente de la Oficina Central de Comunicaciones de la Rama Ejecutiva Madeline Ramírez, y La Fortaleza no ha dado asomo de por dónde anda la búsqueda del nuevo talento que reclutarán. En ese nuevo funcionario recaerá parte del éxito del gobernador en lo que queda de cuatrienio, pues de nada vale realizar una gestión pública si no se comunica con transparencia y eficiencia, y eso no ha ocurrido así. Ramírez no ha sido totalmente culpable de ello. Es conocido en los pasillos del Palacio de Santa Catalina que, al igual que Ingrid Vila, fue víctima de una marginación por parte del bando político más allegado al gobernador, lo que le impidió adelantar su trabajo.
En este momento, si se juzga como cierto el postulado de que en la política la percepción es la realidad, el panorama no pinta bien para nadie.
En el Gobierno seguimos viendo a los alcaldes y legisladores populares reclamando más control político en las estructuras del Gobierno. No se conformaron con Vila. Ahora un sector del PPD pide la cabeza de Melba Acosta, secretaria de Hacienda. ¿Lo hacen por una preocupación legítima relacionada con asuntos de Gobierno o están pensando en las próximas elecciones? Temo que ustedes también conocen la respuesta. El gobernador no puede ceder a esas presiones. Tiene que lucir en control y procurar de ahora en adelante tener organización y coherencia en su mensaje público.
De lo contrario, seguiremos viendo un reguero.


