Opinión: El lío del banco

El caso del Banco Doral se ve mal por todas partes. Incluso, se escuchan mal los argumentos políticos de la Administración actual para sostener la impugnación…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

17 sept 2014, 11:00 pm 2 min de lectura

El caso del Banco Doral se ve mal por todas partes. Incluso, se escuchan mal los argumentos políticos de la Administración actual para sostener la impugnación de la transacción en controversia. 

Los rescates financieros por parte del Gobierno a bancos y empresas privadas a punto de quebrar, en un sistema capitalista como el nuestro, para bien o para mal, son comunes y usualmente legales.  Sin embargo, como parece ser este caso, no siempre ocurren de la forma correcta.  

En nuestro país, todas las administraciones, populares y penepés, han lanzado “salvavidas” —algunos pequeños y otros gigantes— a empresas que han sido irresponsables en sus finanzas o no han tenido suerte en el mercado. Todas esas transacciones las hemos pagado nosotros y no nos hemos enterado. Es decir, el PPD, no puede reclamar pulcritud en transacciones como la que está cuestionada. Doral y sus directivos lo saben y, por eso, muy astutamente han contratado en su equipo de abogados a dos hombres fuertes asociados al gobernador: Federico Hernández Denton y José Andreu Fuentes.   

Sobre este caso, los tribunales resolverán si la transacción fue legal y si, como país, estaremos obligados a sacar $238 millones que no tenemos para una institución financiera en aprietos. 

Lo que no puede quedarse en el aire es el caso de Jesús Méndez. Si él forzó como secretario de Hacienda una transacción multimillonaria para favorecer a una empresa que le estaba esperando para contratarlo, estamos ante un escándalo de mayores proporciones. 

La Oficina de Ética Gubernamental (OEG) no puede pisar este terreno de manera tímida. Su directora, Zulma Rosario, tiene que probar su ya cuestionada imparcialidad y resolver cuanto antes. Ya se han publicado informes sobre correos electrónicos entre el personal  de Hacienda que vinculan a Méndez con la transacción. Rosario ha planteado que Méndez no informó de este tema al momento de consultarle a la OEG sobre su nuevo rol como vicepresidente de Doral, y ayer la entonces asesora y exsecretaria de Hacienda, Xenia Vélez, utilizó la frase “a mi mejor recuerdo” (muy trillada en el mundo del encubrimiento) para exonerar a su exjefe.  Esto no huele bien. Lo demás es una pelea entre azules y rojos, incluyendo lo de la campaña en los periódicos estadounidenses. 

Sobre esos anuncios, coincido con el economista José Alameda en que allá los verán como “un chisme de barrio”. Creo que acá han exagerado la nota para ventajería política. 

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