Opinión: Un continente dividido económicamente

América Latina ya no está ni cerca de tener un ciclo económico sincronizado. En cambio, el continente parece estar más o menos dividido en dos mitades: un…

Por Johan Öberg

14 sept 2014, 11:00 pm 2 min de lectura
Opinión: Un continente dividido económicamente

América Latina ya no está ni cerca de tener un ciclo económico sincronizado. En cambio, el continente parece estar más o menos dividido en dos mitades: un grupo que incluye a los países que enfrentan el Atlántico, el otro compuesto por los países que se inclinan hacia el Pacífico. Y es el último grupo —que por el momento— está a la cabeza cuando se trata de las perspectivas económicas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que las economías en el trío hacia el Atlántico (Venezuela, Brasil y Argentina) crezcan en promedio de solo el 0.6 por ciento este año, mientras que la “banda de los cuatro” del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) crecerán en un 4.2 por ciento.

Parte de la razón de la diferencia entre los dos grupos de países son las descuidadas intervenciones gubernamentales en el mercado privado. En Venezuela, la expropiación del Gobierno y los controles de precios han demostrado ser un coctel letal para las inversiones privadas. Como resultado, la escasez de bienes ha impulsado la tasa de inflación del país a aproximadamente el 60 por ciento, el más alto en el mundo. En Argentina, un impuesto del 50 por ciento sobre los automóviles importados ha frenado las ventas de automóviles nuevos. Brasil está luchando con los cuellos de botella causados ​​principalmente por las decisiones con poca visión de futuro. Un ejemplo es la enorme producción de coches nuevos, lo que, combinado con una negligencia en invertir suficientemente en infraestructura, ha creado interminables atascos en las principales ciudades.

Por otra parte, los países del Pacífico ahorran más y gastan menos. En Chile, Perú y Colombia, el Gobierno gastó el 27.5 por ciento del PIB en promedio, comparado con el 40 por ciento en Brasil.

La divergencia también se refleja en los recientes ajustes de calificación crediticia. A principios de este año, Moody’s levantó la calificación de México, mientras que Standard & Poor’s bajó a Brasil al grado de inversión más bajo (BBB-).

Quizás el factor más importante, sin embargo, es la diferencia en las políticas comerciales. Perú, por ejemplo, ha concluido acuerdos de libre comercio con EE. UU., la UE y China en el último quinquenio. El comercio representa en la actualidad cerca del 55 por ciento del PIB de los países del Pacífico en promedio, mientras que solo asciende al 24 por ciento en Brasil, y un poco más del 40 por ciento en Argentina y Venezuela.

Es probable que las economías de América Latina se queden divididas por un buen tiempo, y tal vez incluso la brecha continuará ampliándose. No hay una solución rápida para las naciones del Atlántico, ya que cualquier relajación de las políticas monetarias y fiscales pueden desencadenar que las tasas de inflación suban aún más alto. Ese es un riesgo demasiado grande para tomar en las circunstancias actuales.

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