Opinión: La noticia que se transforma

Sin duda lo que ocurrió ayer en el Capitolio, lo que ocurre hoy en la Fortaleza y lo que ocurrirá mañana en una sala de lo criminal en algún tribunal del país…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

9 sept 2014, 11:00 pm 4 min de lectura
Opinión: La noticia que se transforma

Sin duda lo que ocurrió ayer en el Capitolio, lo que ocurre hoy en la Fortaleza y lo que ocurrirá mañana en una sala de lo criminal en algún tribunal del país son noticias porque se consideran acontecimientos actuales en un lugar preciso. Pero la noticia es mucho más que una información que cuenta acontecimientos actuales en un determinado tiempo y lugar.

Uno de los principales problemas que tiene el periodismo hoy día es la poca disponibilidad de tiempo que disponen los periodistas para darles seguimiento a las historias ya contadas. Me atrevo a asegurar que ningún periodista se olvida de sus entrevistados y mucho menos de los problemas que aquejan a cada persona que les contó sus penurias o alegrías. Hay días en que la mente cargada de lo que se vio y escuchó no te deja descansar o por la adrenalina que comúnmente emana de la historia y se te pega en la piel de una manera espeluznante tampoco te deja pegar un ojo.

Me imagino que usted como lector que está al tanto de lo que ocurre en el país también repasa los acontecimientos noticiosos y, entonces, se pregunta: “¿Qué habrá sucedido con fulana o fulano de tal?, ¿habrán aprobado tal o cual proyecto de ley?, ¿habrán comido los niños que abandonaron?”. Todas esas preguntas que son legítimas retumban en la cabeza no solo de usted, sino del que comprobó su veracidad. ¿Cómo vivo con tanto problema y horrores que retumban en mi cabeza? Pues un minuto a la vez porque ya esos acontecimientos son parte de nuestra cotidianidad, aunque después en la casa te afloren las preocupaciones por él o la que dejaste.

Todas las historias que contamos son importantes, pero hay una que otra que me la llevo a la casa por la indignación que causa o la carcajada que me sacó. Cada una la anoto tal como si fuera una cita a ciegas y pienso en que algún día regresaré. Los meses transcurren y a veces hasta pasan años y no puedo regresar. Pero el día menos pensado tengo un encuentro maravilloso con esa persona que una vez entrevisté y no pude por falta de tiempo y la dichosa inmediatez darle el seguimiento que se merecía. Entonces ese encuentro se convierte en la mayor satisfacción periodística.

Hace unos días, en la oficina de un médico una mujer adulta me miraba y al rato se me acercó para darme las gracias. Le pregunté por qué y ella me tomó una de las manos y me dijo: “Yo soy la madre que perdió a sus cuatro hijos en aquel choque en República Dominicana y gracias al reportaje pude pagar el entierro de mis nenes y recibir la ayuda para seguir viviendo”. La congoja de esa mujer bañada en lágrimas me conmovió porque esa es una de esas historias que no dejan de retumbar en la cabeza.

Quizá no pude darle seguimiento a su vida, pero con el tiempo ella llegó a la mía para darme tranquilidad. Esa valerosa mujer se dedica a llevar su mensaje de superación a otros tantos padres que como ella perdieron a su mayor tesoro. Así mismo me he encontrado con los familiares de Iris Deborah Torres, desaparecida hace 15 años. La joven desapareció luego de salir de su trabajo como cajera en un supermercado de Cupey para encontrarse con su exnovio. Con los mismos rostros cargados de dolor que una vez me recibieron en su humilde hogar así mismo clamaron porque se reabra el caso, como tantos otros desaparecidos a quienes tenemos que darle seguimiento para que un día podamos llevar sosiego a los familiares o tener la experiencia de contar una maravillosa historia de reencuentro, como la de la bebé Odalys con sus padres. La joven, quien ya tiene 16 años, fue secuestrada a solo horas de su nacimiento en un hospital de Humacao. Lo recuerdo perfectamente porque celebrabamos mi cumpleaños en medio de la redacción cuando recibimos en exclusiva la noticia. Transcurridos 15 años, Odalys invitó a la prensa a su precioso cumpleaños. Se fue testigo de cómo la noticia como acontecimiento en determinado tiempo y espacio se tranforma para la tranquilidad o la conciencia de muchos.

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