Solo busca ser feliz, cautiva de Ariel Castro

Puedes llegar con una libreta llena de preguntas que sabes que no deberías hacer, pero tu puesto de periodista te permite cuestionar y hablar de esos temas que…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

7 sept 2014, 11:00 pm 5 min de lectura

Puedes llegar con una libreta llena de preguntas que sabes que no deberías hacer, pero tu puesto de periodista te permite cuestionar y hablar de esos temas que no tocas mientras te tomas un café. Llegas con la misión de preguntar todo, absolutamente todo, lo que Ariel Castro le hizo a Michelle Knight. Pero cuando ella se sienta frente a ti, es el lado humano, no el periodístico, el que dirige la entrevista.

Knight se encuentra de paso en Puerto Rico para promocionar su libro ¡Libre al fin!, en el que presenta todo lo que vivió por casi cuatro mil días cuando el Monstruo de Cleveland le arrebató su libertad.

El representante de la editorial de su libro explica que el plan era realizar la entrevista en el vestíbulo del hotel, pero “por el tema” tuvimos que buscar una habitación. Añade que estar alrededor de mucha gente no es muy fácil para ella, cosa que no es de extrañar cuando se trata de una persona que estuvo secuestrada por más de 10 años.

“¿Le puedo preguntar de todo?”, fue la pregunta obligada. Knight, quien tiene 33 años y fue secuestrada a los 21, acepta que se le pregunte de cualquier tema menos de las otras dos chicas que estuvieron secuestradas con ella (Georgina “Gina” de Jesús y Amanda Berry), ya que sus casos judiciales aún no han culminado. Tampoco se le puede preguntar de los al menos cinco abortos que tuvo mientras estaba custodiada por un exchofer de guagua, de 52 años, residente en Cleveland. Castro la llegó a golpear en el vientre hasta que la hizo abortar. No hay nada más que abundar sobre el tema. Los detalles están en su libro.

“Hola”, dice Michelle Knight cuando llega a la entrevista que se realizará en inglés. No impresiona que al menos sepa una palabra en español. Su secuestrador era puertorriqueño.

La tranquilidad que inspira es sorprendente, especialmente viniendo de una persona que, según detalla en su libro, estuvo encadenada, recibió golpes y pasó hambre. Sin embargo, su mirada tímida me deja saber que es una persona algo callada. Paso la primera página de las preguntas que iba a hacerle. No tengo el valor de hacer que reviva ese momento.

¡Libre al fin! menciona en repetidas ocasiones la palabra esperanza. Knight explicó a este rotativo que la razón para eso es que la “esperanza es lo más importante. Si no tienes esperanza, no puedes lograr nada”. “¿Cómo defines esperanza?”, pregunté. “Es muy difícil… muy difícil. Solo te puedo decir que durante todos esos años fue la esperanza la que me hizo sonreír aun cuando estaba lloviendo”.

“Tienes que encontrar felicidad en las cosas pequeñas, el amor, los familiares”, dice Knight. “¿Pequeñas cosas, como una sonrisa o ver a tu hijo?”, “Exactamente”, respondió quien tiene un hijo fruto de una violación previa al secuestro y había sido dado en custodia. Joey tenía dos años el día que secuestraron a su mamá.

Knight fue secuestrada en agosto de 2002 y escapó el 6 de mayo de 2013. El 8 de mayo, Castro fue acusado de cuatro cargos de secuestro y tres cargos de violación. Luego, el 26 de julio de 2013, se declaró culpable para evitar la pena de muerte. El 1ro de agosto de 2013 fue condenado a cadena perpetua y otros mil años. El miércoles 4 de septiembre de 2013 fue hallado muerto en su celda por un aparente suicidio.

“Para mí, él tomó el camino de los cobardes. Él no quería sufrir los años que nos hizo pasar, y eso lo entiendo porque realmente mucha gente no lo quería. (Pero) para mí es triste porque les hizo daño a sus hijos de nuevo. Sus hijos no merecían lo que él hizo… No lo merecían en absoluto”, dijo Knight, quien, aunque tuvo secuelas físicas por el abuso que Castro le hizo vivir (por ejemplo, le rompió la mandíbula con una barra de hierro) se ve como una mujer común. Sus tatuajes y piercings le dan personalidad.

La joven dijo que decidió escribir ¡Libre al fin! porque quería que las personas, sin importar la situación que estén viviendo, entendieran que es importante tener la misma fuerza que ella tuvo. “Con fuerza se puede superar todo”, añadió.

Sin ganas de hacer que ella siguiera recordando su infierno, preguntamos: “Ahora que puedes hacer lo que quieres, ¿qué hay en tu bucketlist?”. “Moría por venir a Puerto Rico, pero ya estoy aquí… No me quiero ir”, dijo entre risas. Una risa que, después de saber todo lo que pasó, me hace sentir feliz. “Me encantaría ir a Disney World”, dijo la chica que vivía en un sótano de Ohio.

“Espero poder casarme algún día, tener una familia bonita, que sea grande. También quiero abrir mi propio restaurante. Nada de comida frita y ordinaria. Me gusta más la comida española, tailandesa… Eso es lo que yo cocino”, dijo Knight, quien, aunque ofrece la entrevista mientras su abogado y su representante están sentados en el mismo lugar, se ve mucho más tranquila que cuando comenzamos a conversar.

Finalmente, confiar o simplemente conseguir la persona para crear una familia no es tarea fácil para una mujer que por confiar en un desconocido perdió casi 11 años de su vida. “Para mí va a ser muy difícil (comenzar una familia) por ser quien soy. Tengo que elegir sabiamente, porque ahora por ser una persona con algo de dinero o una persona que está involucrada en un montón de cosas en el mundo la gente podría aprovecharse de mí”.

Knight menciona el dinero, ya que ella y las otras dos mujeres secuestradas dividieron los $1.4 millones de dólares que fueron recogidos a través de donaciones luego de su escape. Además, su libro pasó cinco semanas en la lista de las publicaciones más vendidas del New York Times Bestsellers List.

“¿No le vas a preguntar de más nada?”, me preguntó su representante. Le respondo que el resto está en su libro y que prefiero respetar algunas cosas. Ella interrumpió rápidamente y dijo: “Gracias por tu respeto”.

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