En auge reclamos por "overtime" digital

Análisis Hacia una nueva oficina Estamos en ese punto en el que no existe separación entre la oficina y la vida personal. La tecnología avanza a tal nivel que…

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

7 sept 2014, 11:00 pm 3 min de lectura

Análisis Hacia una nueva oficina Estamos en ese punto en el que no existe separación entre la oficina y la vida personal. La tecnología avanza a tal nivel que las tareas que hacemos en nuestro trabajo las podemos hacer desde cualquier dispositivo móvil. Ya sea contestar un email o recibir un pedido de un cliente, no dependemos de nuestro escritorio. Con la proliferación del concepto BYOD o trae tu propio equipo electrónico, nuestro smartphone no distingue entre un asunto personal o de negocio. A esto se suma el aumento en la velocidad de la Internet que provoca una generación de empleados menos desconectada de su trabajo. La clave para encontrar ese balance estará en manos del individuo que imponga reglas para el manejo de asuntos de la oficina fuera de horas laborables. Juan Carlos Pedreira, consultor social business hub, Inc.

Los litigios de empleados que reclaman el pago de horas extras trabajadas desde sus dispositivos móviles luego de haber cumplido con su periodo laboral han ido en aumento en los últimos años.

Así lo explicó a Metro el abogado y profesor adjunto en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico Jaime Sanabria, quien será parte de los deponentes durante la próxima conferencia anual de la Sociedad para la Gerencia de los Recursos Humanos, que iniciará el 17 de septiembre de 2014.

Según Sanabria, el pasado año, a nivel de Estados Unidos y Puerto Rico, se presentaron sobre 8,000 litigios por concepto de pagos de horas extras. Si bien aclaró que el porcentaje de estos litigios correspondiente al llamado “overtime” electrónico o digital constituyen uno bajo, es una tendencia que los patronos no deben subestimar.

“Por lo general, los patronos dicen que no tenían conocimiento de que el trabajador estaba trabajando desde sus aparatos tecnológicos desde su casa. Sin embargo, los tribunales han dicho que desconocer esa situación no es suficiente defensa. Basta con que el empleado trabaje para que el patrono tenga obligación de pagarle por ese trabajo que hizo”, precisó.

A juicio del abogado, el auge que ha tenido la tecnología redunda en esta modalidad de “overtime” que ha llevado a que “en estos últimos diez años la oficina se haya rezagado al carro o a la casa”.

Como consecuencia, explicó que “estos empleados pueden recobrar esa diferencia de salarios que no se les pagó más los intereses. Pueden solicitar daños líquidos, y los patronos se exponen a litigios por los que tendrán que pagar por honorarios de abogado y costos”.

No obstante, para Jorge M. Cañellas, expresidente saliente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico, esta situación debe verse en sus particularidades. “Hay que ver si son personas que están dedicando una cantidad exorbitante de tiempo en estas gestiones, pues no es lo mismo que esté constantemente en el teléfono, que solo recibir una llamada”, opinó.

Aun así, para Rubén Piñero Dávila, presidente del Centro Unido de Detallistas, es responsabilidad del patrono evaluar las directrices que emite a sus empleados a la par con sus clasificaciones.

Para evitar incurrir en pagos por horas extras en estos casos, sugirió que los patronos analicen las posiones de ese personal al que les exigirán que trabajen a deshora para cubrir algo y, si amerita, lo muevan a posiciones exentas.

En Puerto Rico, el panorama se complica, ya que, según Sanabria, las leyes laborales que resguardan a los empleados no exentos —la Ley federal de Normas Razonables del Trabajo (1938) y la contraparte local, la Ley de la Jornada de Trabajo (1948)— no están atemperadas a las nuevas realidades.

Por esta razón, el abogado urgió a que la Legislatura evalúe enmendar sus leyes y contemple la regulación de este tipo de horas extras electrónicas a fin de crear mejor armonía entre empleados y empleadores.

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