Casi 400 mil mascotas realengas en la isla

Por Lyanne Meléndez García

Por Inter News Service

31 ago 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Por Lyanne Meléndez García

Dueños de albergues y miembros de la Federación Protectora de Animales estimaron que hay 374 mil perros y gatos realengos en las calles de Puerto Rico, por lo que se necesitarían 2,160 albergues en los 78 municipios para cuidarlos.

Las cifras surgieron luego de un ejercicio estadístico realizado durante un foro de la Federación Protectora de Animales, sobre la cual la directora de recaudación de fondos de Humane Society, Claribel Pizarro, dijo a la agencia Inter News Service (INS) que “ya no son las cien mil mascotas que se hablaban antes. Ahora podrían haber 374 mil y va a seguir en aumento si no esterilizamos”.

A juicio de Pizarro, los albergues no son la solución a esta situación porque se necesitarían 2,160 lugares, albergando hasta 150 animales cada uno. Sostuvo que la respuesta está en la educación y la esterilización.

Estimó que un gato no esterilizado en cinco años podría producir, en su cadena de descendientes, once mil crías, y un perro, al cabo del mismo tiempo, más de cinco mil. Los gatos pueden parir hasta cuatro veces al año.

“Más albergues no son la solución a los problemas, la solución es la esterilización. Si no están esterilizados se van a seguir procreando”, destacó la directora de recaudación de fondos de la entidad que participó del foro celebrado ayer en Aguadilla donde se disertó sobre la situación de animales realengos y sus consecuencias.

Uno de los problemas es que algunos individuos que deciden adoptar un animal no se comprometen a tenerlo el resto de la vida del perro o gato, lo que redunda en que el 80 por ciento de las mascotas entregadas a los refugios son llevadas por sus propios guardianes y solo un cinco por ciento de estas son llevadas porque estén enfermas o con alguna condición letal.

Pizarro sostuvo que de todas formas prefieren cogerlos porque sino las personas los abandonan en las calles y “así es peor, porque tienen una muerte lenta y dolorosa”.

Mencionó que algunas de las “excusas” que dicen los guardianes al momento de entregar a los animales en los albergues son “me gustaba pequeño y no grande”; “se dejó preñar de un sato”; “me rompió el cable de la Mac”, y “me orinó las tenis”.

Otras excusas que han llegado a decir son “porque ladra” o “porque pinté la casa y no me combina”.

“El gobierno, la empresa privada, tienen que unirse a ayudar. Si empezamos a esterilizar ahora, en diez años no tendremos animales realengos”, sostuvo, al tiempo que reclamó que el gobierno tiene que establecer una política clara de lo que es bienestar animal.

A pesar de ser un mal social, Pizarro apuntó que los albergues, que son los que se hacen cargo de colaborar para remediarlo, no reciben subsidios de servicio de agua, luz y son pocas las ayudas gubernamentales.

Destacó, además, la necesidad de que se incluya en el currículo del Departamento de Educación, que las personas conozcan sobre la importancia de la esterilización y que pueden acudir a un albergue cercano a solicitar información.