Testigos aseguran que Policía mató a joven

El gobierno cerró el caso bajo suicidio.

Por Inter News Service

17 ago 2014, 12:00 am 4 min de lectura

Por Obed Betancourt

Luis Alberto Pérez Ruiz, de 22 años, murió el 13 de marzo de 2012 de un tiro en la cabeza. La Policía, que lo perseguía, y los fiscales que investigaron, así como el Negociado de Investigaciones Especiales (NIE), que presuntamente indagó a los policías involucrados, concluyeron que fue un suicidio.

La agencia Inter News Service (INS), que ha averiguado sobre este caso, posee información que asegura que el joven fue tiroteado por una patrulla de la Policía que se le apareó cuando huía de una intervención policiaca.

Pérez Ruiz era perseguido después de las 8:00 de la noche por policías por darse a la fuga mientras era intervenido por infracciones de tránsito.

La Policía asegura que el joven arrancó su Toyota Corolla gris antes que le fuesen entregados los boletos expedidos y que en su fuga precipitada impactó en la pierna a uno de los agentes.

La persecución del joven –se reportó en el Informe de Accidente de Tránsito de la Policía– terminó en la carretera PR-168, de Bayamón, frente a la escuela Ludovico Costoso, donde finalmente se detuvo el auto al producirse un alegado choque, por lo que fue llevado al Doctors Center Hospital, en Bayamón, donde llegó muerto.

Los policías alegaron inicialmente que murió por causas relacionadas con el choque, pero la autopsia reveló que se debió a un balazo en la cabeza.

El NIE, que se hizo cargo de la pesquisa, determinó que el joven se suicidó, aunque no se le hizo el análisis de absorción atómica, por tanto, no se puede asegurar que disparó un arma contra sí mismo. Tampoco se analizó el arma, ni el vehículo.

La información en poder de la agencia INS indica una realidad distinta a la versión oficial, pues apunta a que una patrulla que perseguía a Pérez Ruiz, con la sirena en alto, le solicitaba por los altavoces que se detuviera.

Un testigo expresó que sentado en su casa escuchó de tres a cuatro tiros y, al salir, observó a la persecución de un vehículo pequeño, mientras desde la patrulla le disparaban.

En un momento, el vehículo policíaco se le puso al lado y ahí el testigo escuchó “el último disparo”. Entonces el carro de Pérez Ruiz fue reduciendo su velocidad hasta detenerse totalmente.

Este testigo indicó que no vio salir disparos del auto de la víctima.

Una vez detenido el vehículo, dos policías de la patrulla buscaron en su interior, “tomaron algo y se fueron del sitio”. Poco después llegaron nuevas patrullas a la escena.

El testigo, quien prefiere el anonimato por razones de seguridad, afirmó que los policías que llegaron se movían “sospechosamente” y parecía que “plantaban” evidencia, por lo que cree que la escena pudo haber sido alterada.

Al joven se le encontró una Glock, y la posición oficial de la Policía es que con esa pistola se suicidó.

Más adelante, los policías que habían dejado la escena, regresaron y se reunieron con los que llegaron posteriormente.

“Lo que yo vi en esa fecha fue un asesinato”, aseguró.

Otro testigo, sentado en el balcón de su residencia, corroboró en gran parte el testimonio del anterior.

Este escuchó dos disparos seguidos y las ráfagas procedían de la patrulla que se alineaba con el auto del joven que resultó muerto.

El testigo pudo escuchar una breve conversación entre los agentes de la patrulla, quienes discutían sobre los disparos.

La agencia INS tiene además evidencia de personas “de la calle” que conocen de diversas maneras lo ocurrido esa fatídica noche.

“El chamaquito estaba limpio”, dice uno de los entrevistados.

“Parece que se equivocaron (los policías), y ya que están equivocados, ¡bum, bum bum!, vamo’ a darle”, agregó el testigo al sostener que Pérez Ruiz no estaba armado ni tenía drogas, contrario a la versión oficial.

Este testigo corroboró también la discusión de los policías luego de dispararle, que abandonaron la escena y luego llegaron otros patrulleros.

“¡Míralo ahí!, ¡páquiti!”, afirma otro testigo sobre cómo sucedieron los hechos.

Unas personas mayores que estaban en un negocio cercano confirman que hubo varios disparos, no el único que le adjudica la Policía al joven al presuntamente suicidarse.

El Negociado Federal de Investigaciones (FBI) posee también esta información, aunque todavía no decide si interviene en el caso.

Hace un año la Policía transó un caso de violación de derechos civiles incoado por el Departamento de Justicia federal.

La corte de distrito federal impuso un monitor a la agencia de ley y orden para asegurarse que se implanten profundas modificaciones en la actuación de los agentes.