Opinión: ¿En función de la gente?

La administración de Alejandro García Padilla llegó al poder prometiendo que finalmente pondría al Gobierno “en función de la gente”. Pero ese postulado no lo…

Por Rafael Lenín López @LeninPR

14 ago 2014, 12:00 am 2 min de lectura

La administración de Alejandro García Padilla llegó al poder prometiendo que finalmente pondría al Gobierno “en función de la gente”.  Pero ese postulado no lo ven en su realidad de vida miles de padres de niños matriculados en nuestro sistema educativo público.

De nuevo tenemos un comienzo de clases atropellado para muchas familias.  Es cierto que atrás quedaron las escenas que nos aturdían con los problemas de las escuelas sucias y sin prepararse para recibir a los estudiantes. Pero, superado ello, que parecía ser un escollo administrativo fácil de atender, se mantienen latentes problemas mayores: niños de educación especial sin sus servicios, el transporte escolar en precario, cierres de escuelas que no son aceptados por sus comunidades, entre otros.

No sé si estos problemas son fáciles o difíciles de resolver. Lo que sí es un hecho es que hay una impresión casi generalizada de que el Departamento de Educación (DE) tiene un serio problema de incapacidad administrativa en muchos niveles.

Ayer en La Fortaleza protestaban, por un lado, los padres de los niños de educación especial. Por el otro, una comunidad de Cayey que recibe el golpe de una determinación judicial a destiempo, que les cierra su colegio. Mientras, en Ponce, decenas de papás no se allanan a la decisión “final y firme” del DE de cerrar la escuela Luis Muñoz Rivera.

Ninguno de esos tres sectores sienten que el Gobierno está en función de ellos. Peor aún, que no reacciona con la agilidad que requieren sus problemas.

Tras cubrir la protesta de los padres de la Academia La Milagrosa de Cayey, entrevisté al director de la Oficina de Gerencia de Permisos, Alberto Lastra. El funcionario se aferró al proceso burocrático ya calendarizado, aun cuando esto suponga que 500 niños y jóvenes estén en sus casas par de semanas más.

En esa respuesta, las recurrentes reacciones del Departamento de Educación ante sus problemas y la frustración de Eunice, la mamá de Isaac ­—un niño de 10 años con autismo que conocí ayer—, surge que falta mucho para reclamar que el Gobierno está en función de la gente.

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