Boricuas se las juegan con dos trabajos

Dato 300 mil personas es el estimado de trabajadores locales con salarios de $7.25 la hora en 2014.

Por Víktor Rodríguez @viktor_rodz

6 ago 2014, 12:00 am 4 min de lectura

Dato 300 mil personas es el estimado de trabajadores locales con salarios de $7.25 la hora en 2014.

¿Retos? Pros y contras de tener dos empleos Trabajar en dos lugares parece ser una tendencia en el mercado laboral actual. Sin embargo, según Sonia Montes, vicepresidenta de la Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos de Puerto Rico, los trabajadores se enfrentan a múltiples retos cuando se cumple con más de una jornada laboral. Por ejemplo, el desafío de poder manejar el tiempo y al cansancio —físico y mental— que redunda en problemas de productividad y desempeño.  En este sentido, Matos indicó que los patronos se enfrentan a posibles ausencias de sus empleados y pérdidas de capital debido a la baja de productividad. En cambio, la experta comentó que existen otras instancias en las que tener un segundo trabajo es necesario, como cuando se es estudiante y se necesita adquirir mayor experiencia laboral.       

En medio de la crisis económica que atraviesa Puerto Rico, cada vez más trabajadores puertorriqueños tienen que recurrir a más de un empleo para intentar cuadrar su presupuesto mensual, semanal y hasta diario.

Este es el caso de Alicia Marcano (35 años), residente en Bayamón, quien hasta hace poco tuvo que trabajar los siete días de la semana en tres trabajos diferentes para poder cuadrar sus ingresos.
“(Tenía que) asegurarme un ingreso más alto para poder pagar el carro y porque la empresa en la que tenía el full time atravesaba reestructuraciones y posiblemente me iban a botar y, efectivamente, me botaron”, explicó Marcano, quien estuvo en las tres empresas durante los últimos seis meses.

Durante ese tiempo, vio cómo su salud se afectaba y que, contrario a lo que pensaba, sus ingresos no vieron aumentos significativos.

“Me vi siendo ejemplo de la esclavitud del siglo XXI, un movimiento de gente que tiene más de un trabajo. Pero a la hora de la verdad, económicamente, la diferencia no es mucha y se afecta la calidad de vida”, dijo Marcano, al tiempo que especificó que en dos de los trabajos cobraba $10 y en el tercero $7.25.

Si bien reconoció que para poder mantenerse en marcha hay que depender de los salarios, en la actualidad “se vive atado al trabajo”. “Vivimos para trabajar. Aunque estamos bien si nos comparamos con otros países, la población adulta vive atada al trabajo. Si no genero la cantidad de vida con un trabajo, pues voy para el otro y así sucesivamente”, sostuvo.

Un camino similar recorre Yaritza Figueroa (23 años), residente en Caguas y madre de un niño, quien tuvo que posponer sus estudios en Comunicación y Educación para poder salir hacia delante.

En su caso, además de ser mesera, trabajar en la universidad y estudiar, tenía que incluir en sus jornadas tiempo para compartir con su hijo; cosa que, según advirtió, no es negociable.

Aunque actualmente se quedó con un solo empleo, Figueroa indicó que nuevamente busca uno adicional. “Quiero buscar un segundo trabajo en el que esté más relajada, que no requiera tanto esfuerzo como en el de mesera y que no me dé un desgaste físico como ya me ocurrió que hasta fui hospitalizada”, precisó.

Figueroa mencionó que esta búsqueda responde a que en la isla “un diploma no te asegura un trabajo, ni siquiera una entrevista de trabajo, aparte de que los sueldos no son los mejores del mundo, en los que se paga el mínimo que el Gobierno federal impone”.

De eso da fe Delma Vázquez (29 años), residente en Morovis, quien, a pesar de ser maestra de preescolar, ha tenido que mantener su trabajo como mesera para poder cuadrar la chequera.

Según la madre de un niño de 8 y una niña de 5 años, ha sido el factor económico lo que la ha hecho optar por trabajar los siete días de la semana.

“Intento incrementar mis ingresos con dos empleos porque yo soy jefa de familia y trato de equilibrar la vida con esos dos trabajos para poder sustentar el hogar, mis hijos y nuestros gastos”, detalló Vázquez, quien mencionó que esta dinámica la ha expuesto a un desgaste físico y ha afectado la estabilidad familiar.

A su juicio, los patronos deben evaluar los sueldos a tono con las tareas que los empleados hacen.