Opinión: Llover sobre mojado
La lluvia que pueda caer en la isla durante las próximas semanas no será suficiente para mitigar el problema de suministro de agua que afecta a nuestra…
La lluvia que pueda caer en la isla durante las próximas semanas no será suficiente para mitigar el problema de suministro de agua que afecta a nuestra ciudadanía. Esto porque el asunto es más complejo que cuantificar las pulgadas de lluvia que arriban a nuestras represas y abastecen la sequía.
Se trata, por tanto, de abordar responsablemente la crisis actual del agua como un problema de naturaleza social y económica que está íntimamente vinculado al desdén que han mostrado nuestros gobiernos, pasados y presente, para regular el uso de nuestros recursos naturales y manejar adecuadamente nuestros embalses.
Curiosamente, cada vez que un funcionario público advierte el riesgo que provoca la reducción de agua en nuestras represas nadie cuestiona dónde radican las verdaderas causas del problema y, como acólitos del discurso oficialista, se adjudica la total responsabilidad a la ingrata naturaleza que nos priva de la lluvia.
Por eso, en los pasados días, y a consecuencia del asomo por la isla de la tormenta Bertha, fue dramático escuchar a funcionarios gubernamentales, incluyendo al gobernador, catalogar como “bendito” el paso de ese fenómeno atmosférico por nuestro archipiélago porque, si nos inunda de lluvia, dijeron, nos ayudaría a palear la crisis de la sequía.
El abordaje es, por demás, simplista y poco responsable. Estudiosos del medioambiente y de nuestros recursos naturales han dicho una y otra vez que la crisis en el abastecimiento de agua tiene que ver con el uso desmedido que les hemos dado a los recursos que nos provee la naturaleza.
A esto se añade la ausencia de políticas públicas que regulen de forma más eficaz nuestra relación con el ambiente y la necesidad de que, por una vez y por todas, aprobemos un proyecto nacional de planificación en el uso de nuestros suelos y subsuelos de largo alcance.
Mas abordar el tema de la sequía desde esa perspectiva sugiere discutir las formas en que se ha propiciado el desarrollo económico en las últimas décadas —y sus consecuencias sobre nuestro medioambiente—, al tiempo que examinemos las apuestas que la actual administración gubernamental hace para impulsar ciertos proyectos que también pudieran afectar nuestra espacio natural y lacerar nuestros recursos.
Llama la atención cómo en medio de esta sequía se ha eludido hablar del desparramamiento urbano, esa forma irracional de crecimiento que nos ha acompañado en el último medio siglo y que nos ha colmado de carreteras, urbanizaciones y centros comerciales.
Tampoco hemos escuchado a los funcionarios a cargo de la protección de nuestros recursos naturales y ambientales señalar el problema del suministro del agua como consecuencia también de la deforestación despiadada que, en nombre del desarrollo, nos han sustituido árboles y bosques por cemento.
¿Y qué del efecto que sufrimos como resultado de la contaminación de nuestros ríos, acuíferos y lagos? ¿Cómo relacionamos la escasez de agua con la falta de un plan de mantenimiento adecuado de nuestros embalses?
En las últimas décadas, por ejemplo, nuestros dos principales embalses, Carraízo y La Plata, han reducido significativamente su capacidad de almacenamiento de agua por falta de cuidado. De esa manera, el espacio natural de acumulación de agua ha sido afectado por la erosión.
Pero pasa el tiempo y no escuchamos que la administración del gobierno esté trabajando en un plan articulado para mitigar el problema de sedimentación que afecta la capacidad de nuestros embalses. Entonces, no importa cuánto más llueva si, al final, no estamos en capacidad de almacenar el agua que necesitamos.
Como país, tenemos que tratar el asunto de la sequía en la complejidad que amerita. Hay que abordar sin temores el mar de problemas que se derivan de las relaciones sociales, contradicciones que mantenemos con nuestra naturaleza y la urgencia de pensar el desarrollo social desde el paradigma de la sustentabilidad.
Vea también estas notas:


