Opinión: Ante la Ley Seca… Histeria

Antes de comenzar a escribir en relación a la Ley Seca, quiero felicitar a Shalimar. Lo lograste, mi niña, públicamente te compararon con Maripily. Obviamente…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

2 ago 2014, 12:00 am 3 min de lectura

Antes de comenzar a escribir en relación a la Ley Seca, quiero felicitar a Shalimar. Lo lograste, mi niña, públicamente te compararon con Maripily. Obviamente, Maripily fue nombrada como “La Reina Del Bikini”, no tenías posibilidad alguna de ganarle a ese trastero. Pero vas bien Shali… sigue ahí. La fama te espera.

Ahora bien, hablemos de la ley seca un viernes por la noche (o sábado a las 2:00 a.m.… como su ‘jangueo’ lo quiera ver) ante una tormenta que pasó, como todos los que ganaron Objetivo Fama, sin pena ni gloria.

Anoche fui a comprar cerveza (no porque venía Bertha, si no porque eso es lo que hago los viernes) y vi a un señor que me marcó. Soy su fan. Pienso que su esposa le dijo “papito, vete y compra unas cositas porque viene una tormenta”. Ese hombre sabio compró: una bolsa de papitas, una caja de cereal y dos (no una) botellas de Black Label. Ese es el mejor kit de emergencia que he visto.

Verlo comprar esas botellas, además de hacerme sentir pobre, me hizo salir de la fila y analizar el área de bebidas del supermercado. Quedaba mucha agua. No quedaban muchas cervezas. Una cuestión de prioridades. Chócala ahí, boricua.

Asimismo, y según me contaron, después de las dos de la madrugada, el área de Condado parecía la ciudad de los zombies. La gente intentaba entrar a diferentes establecimientos suplicando que les vendieran alcohol. Solo un hotel hizo su agosto cuando extendió la Ley Seca hasta un poco más de las 3:00 a.m. Pero en general, los que se rehusaban a desperdiciar un viernes, estaban buscando alcohol con el mismo ahínco que Glerysbeth trata de acaparar toda la atención del país de lunes a viernes.

Hoy, la pregunta en las redes sociales era solo una, “¿Hasta cuándo es la Ley Seca?”. No sabemos, sigue en pie. El país sufre. Todo está cerrado. No tienen refrigerios. Tienen que soportarse un sábado sin alcohol.

Sé que ustedes, mis queridos lectores puritanos, van a decir que la gente tiene que aprender a vivir sin alcohol porque eso es un veneno para el cuerpo y esas cosas. Lo felicito si usted puede pasar el fin de semana viendo televisión y tomando agua con manganeso y Crystal Light, pero la mayoría de las personas que trabajaron toda la semana para aún así no tener dinero, se merecen darse su palo si quieren.

No estoy diciendo que se cometió un error al declarar la Ley Seca, o sea, si viene una tormenta hay que tomar ciertas decisiones. Pero, fue entre la noche de ayer y durante el día de hoy que comprobé que este país está tan destruido emocionalmente que tan pronto les dicen que no van a poder beber caen en una crisis existencial. Ante la tormenta todo el mundo fluye, pero ante la Ley Seca lo que hay es histeria.

Cuando a los boricuas les dijeron que compraran artículos de primera necesidad, compraron cervezas. No creo que lo hicieron porque sean unos alcohólicos… Quizás es que sobrevivir en esta joya caribeña sin una cerveza en la mano es un poquito difícil. A lo mejor es que con una “fría” en la mano es más fácil entender que esta Isla está tan difícil que, en un momento en que necesitamos lluvia, ni las tormentas nos quieren tocar.