Boricua cuenta experiencia de terror en Palestina

Por: Hermes Ayala

Por Inter News Service

30 jul 2014, 12:00 am 5 min de lectura

Por: Hermes Ayala

Hace unos días, en Palestina, el ponceño Ali Abdelaliz entregó un auto que había alquilado y regresó a pie hasta la casa de sus padres, en el poblado de Brokin, que pertenece a la provincia de Nablus, justo arriba de Jerusalén y Ramallah, dos ciudades grandes bajo el control del estado de Israel.

Allí se han visto en días recientes sublevaciones de parte de civiles palestinos, en protesta por la brutal ofensiva armada israelí en la franja de Gaza que mantiene consternado al planeta.

“Tuve que trasladarme caminando y pidiendo pon, y pasé por áreas a pie y habían soldados y judíos y por primera vez me sentí amenazado de que en cualquier momento un civil judío o un soldado me dijeran algo”, comentó vía internet al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) desde Oriente Próximo.

“Ellos siempre tienen las metralletas y caminan con el dedo en el gatillo y le apuntan a uno cuando mandan a parar”, escribió, mediante su buzón en una red social.

Ali, por ser puertorriqueño, tiene pasaporte estadounidense. Nació en Ponce en 1977, se crió en Puerto Rico. Estudia su maestría en historia en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, y en estos momentos, se encuentra en Palestina,

Hasta bromea sobre su trabajo y cómo lo inserta en el molde del estereotipado árabe en Latinoamérica: “Como todo árabe que llega, soy lo que antes llamaban un quincallero. Compro mercancía al por mayor y la vendo al detal, a crédito, fiao”, dijo en la entrevista con el CPI.

“Me gusta ayudar a la gente que necesita si esta a mi alcance y no me gusta la injusticia. ¡No hay nadie en Puerto Rico que no le haya comprado ‘fiao’ a un árabe!”, bromea, indicando que sus ventas son a clientes a domicilio y mayormente se trata de perfumes y ropa. “Pero soy bien boricua. Soy tan puertorriqueño que hasta en empresas de lucha libre he trabajado”, añadió, al aludir a una de las subculturas de esta isla del Caribe, con un sentido del humor que le sabe a gloria en medio del estrés bélico en que se encuentra.

Será tan boricua como el luchador Carlitos Colón, pero Ali Abdelaliz también es palestino. Sus padres y sus hermanos son palestinos, por lo que hasta una tarjeta de identificación tiene Alí para aclarar que también es ciudadano palestino.

“Acá son las 10:00 de la mañana. Llevo varios días desvelado, duermo por ratos”, señaló Ali al comienzo de la entrevista desde Nablus durante esas horas de la alborada caribeña al establecer que “acá está bien tenso todo”.

La expulsión del pueblo palestino, desde 1948 cuando se estableció el estado de Israel, ha sido sistemática, según explicó el doctor Carlos Severino, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad de Puerto Rico, de cuyo Recinto de Río Piedras ahora es el flamante rector.

“Lo que inicialmente se había establecido mediante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 1948 era un acuerdo de repartición para crear dos estados, con 14 mil kilómetros cuadrados para Israel y 11 mil para los palestinos. Pero Israel se ha empeñado en evitar que se cree ese estado palestino mediante diversas acciones y el enfoque en aislar a ese pueblo”, explicó el profesor.

Tras siete décadas de conflicto, la diáspora palestina ha dejado de asentarse en las cercanías de Oriente Próximo, y se encuentra dispersa alrededor del mundo.

Palestina se divide en distritos y tiene las siguientes localidades más importantes: Gaza, Ramallah, Jenín, Tulkarm, Qalquiliya, Jericó, Hebrón, Nablús, donde Ali visita a su familia, Belén y Jerusalén.

Las últimas dos ciudades son controladas por Israel. Jerusalén es considerada como capital espiritual para los palestinos, pero también para Israel. Todas las localidades que no controla Israel, sin incluir a Gaza, comprenden la región conocida como Cisjordania.

“Como parte de los múltiples procesos de guerra que ha habido, los palestinos han estado en constante migración pues la intención de Israel siempre ha sido la creación de su estado, y no les importa geopolíticamente aislar al pueblo palestino dentro de Israel, hasta su eventual expulsión”, dijo el académico.

Severino estableció que aunque se nota una migración desde antes del Siglo XX, la diáspora palestina comienza a crecer vertiginosamente debido a los conflictos bélicos que suceden desde 1948.

“Acá al Caribe llegaron muchos palestinos, quizás porque el clima es parecido al que están acostumbrados. Ya había alguna población libanesa, pero en Latinoamérica, curiosamente, se establecieron muchos palestinos con dotes en el comercio, lo que benefició tanto a su comunidad como a la nuestra”, resaltó Severino.

Gaza, puntualizó, es dominado por el movimiento político de Hamas, “que ganó unas elecciones reconocidas internacionalmente”, y que mantiene un brazo armado como defensa a la expansión militar que Israel realiza desde el acuerdo de 1948 y el armisticio de 1949.

“Cuando viajé a Palestina hace casi dos meses, no había conflicto. Llegué acá el 10 de junio. Vine a compartir con mis padres y familia. Siempre el viajar a Palestina es peligroso, no importa en qué momento, pero nunca lo había sido como ahora porque los dos bandos están alborotados”, explicó Ali.

“Gaza está un poco retirada. Por las noches no salgo del pueblo por los enfrentamientos entre el ejército israelí y los civiles palestinos. Si el ejército interviene conmigo el pasaporte americano me ayuda en algo, pero si hay disparos nadie se salva. Ellos maltratan a la gente, no los tratan con humanidad”, afirmó. (Vea la historia completa en periodismoinvestigativo.com).

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