Urgen tratamientos para adictos a droga
Al filo del mediodía de ayer, justo cuando muchos trabajadores salen a almorzar, una representación de 13 personas usuarias de drogas invadieron la Milla de…
Por Sarah Vázquez @SarahFVazquez
Al filo del mediodía de ayer, justo cuando muchos trabajadores salen a almorzar, una representación de 13 personas usuarias de drogas invadieron la Milla de Oro en Hato Rey. Esto como parte de la campaña “Apoye. No castigue” y con la que se busca crear conciencia sobre los daños causados por las políticas de drogas actuales que criminalizan a esta población.
Según destaca el doctor José Vargas Vidot, principal ejecutivo de Iniciativa Comunitaria, en el país por los últimos años en Puerto Rico el problema del abuso de drogas se ha tocado de lejos. “La mayoría de las leyes lo que hacen es tocar de lejos un fenómeno social que tiene tanto impacto en toda la economía en toda la cotidianidad de Puerto Rico. Por ejemplo, el 72 % de las tardanzas que se registran en los empleos tienen que ver con el uso de drogas”, destacó Vidot.
Este enfatizó, además, que la llamada guerra contra las drogas no ha reflejado una merma en la delincuencia, en el uso y mucho menos en el tráfico de drogas.
“Vivimos en el reino de la enajenación, pues reconocer que tenemos un estimado de 190,000 personas que presentan uso problemático de drogas debe ser para cualquier administración un desafío humanitario y un reto de política pública, sobre todo porque solo el 8 % de esta población logra acceso a tratamiento”, sentenció Vidot, quien estimó que por cada usuario se afectan de cuatro a cinco personas en su entorno.
La intención de las 13 estampas vivientes fue sensibilizar al público y llevar un mensaje social, que cambie la visión del castigo por acciones salubristas. ICI enfatizó en que se deben ofrecer servicios que respondan al problema social, pero que a su vez se respeten los derechos y la dignidad de las personas en uso problemático de drogas.
Las reacciones de los ciudadanos fueron diversas. Hubo personas que se alejaban; otros caminaban más rápido de lo usual con cierto temor, y algunos se pararon a conversar con ellos.
Uno de los que se detuvo fue Wilfredo Rivera, quien contó a Metro que lleva 10 años rehabilitado de la adicción. “Yo fui adicto y, gracias a Dios, llevo diez años limpio. Lo único que puedo decir es que se puede salir”, enfatizó Rivera, quien contó que cayó en el vicio de las drogas tras atravesar por una depresión ante la muerte de su madre.
La campaña se llevó a cabo en 100 ciudades como parte del Día de Acción Global Contra la Criminalización de las personas que usan droga.
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