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title: "Un juego que vale la pena"
description: "Reportaje. La educación en la primera infancia (niños de 0 a 6 años) ya no obedece reglas. Los pequeños son los que salen al mundo a explorar, a conocerlo y a apropiarse de él. ¿Cómo lo hacen? Jugando."
canonical: "https://www.metro.pr/noticias/2014/06/12/juego-que-vale-pena"
section: "Noticias"
author: "Miren Magyaroff/ Metro Colombia"
author_url: "https://www.metro.pr/autor/miren-magyaroff-metro-colombia"
published: "2014-06-12T04:00:00.000Z"
updated: "2022-02-21T19:04:42.287Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
language: "es"
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# Un juego que vale la pena

_Reportaje. La educación en la primera infancia (niños de 0 a 6 años) ya no obedece reglas. Los pequeños son los que salen al mundo a explorar, a conocerlo y a apropiarse de él. ¿Cómo lo hacen? Jugando._

Por Miren Magyaroff/ Metro Colombia · Noticias · 2014-06-12T04:00:00.000Z

“El juego es la manera espontánea en la que el niño explora el mundo a su alrededor y lo descifra para darles sentido a sus acciones”- Milagros Nores, directora asociada de investigación del NIEER Institute

 “Los niños aprenden a tejer para desarrollar su motricidad, lo que impacta su comportamiento”- Maestra del Centro aeioTU, sede Sopó

 “Países como Ecuador y República Dominicana adoptan iniciativas en este tema”- Emiliana Vegas, directora de la división de Educación del BID

“Hola. Estoy haciendo una arepa, pero no la he terminado. Te aviso cuando esté lista”, dijo concentrada Mariana, de tres años, mientras tomaba aserrín de una mesa alumbrada por una luz interna y le daba la forma de arepa, en el recién inaugurado centro aeioTU de Sopó, en Colombia, perteneciente a la alianza Primero lo Primero, en la que participan la Fundación Mario Santo Domingo, Fundación ALAS, Fundación Pies Descalzos y Fundación Carulla-aeioTU.

En estos lugares la educación es distinta de la tradicional. Salones con infinidad de materiales, así como de herramientas, obligan a los niños a que exploren, a que inventen sus propios mundos; en pocas palabras, los incitan a jugar.

Hace algunos años, el jugar con aserrín no era una opción. Este material tenía una misión específica: rellenar dibujos impuestos por un profesor. Para jugar estaba la plasticina, que era algo moldeable y que, al parecer, era un poco más amigable para los pequeños. Sin embargo, hoy las reglas han cambiado, y la educación ya no funciona así. Ya no hay directrices, órdenes precisas, sino tan solo herramientas para que los niños conozcan el mundo por sí solos.

“Una educación infantil de calidad combina la individualización y el trabajo en grupo con actividades de juego libre. Es decir, se acompaña al niño en sus exploraciones espontáneas, dándoles oportunidades de experimentación e introduciendo al pequeño a conceptos y contenidos que impulsen y promuevan el aprendizaje”, asegura Milagros Nores, directora asociada de investigación del NIEER Institute.

De acuerdo con esto, la educación parte de los niños, ya no existe el maestro dictador que los está obligando a hacer determinadas actividades. Los profesores son un poco más flexibles y dejan que los niños desarrollen sus capacidades con su propio tiempo y con lo que les llama la atención.

Las maestras son unas guías en el aprendizaje, en unos centros en los que los niños se dividen por edades, y cada salón es un mundo aparte. En aeioTU, por ejemplo, donde acuden niños de 0 a 6 años, hay un salón con luces y sombras, otro de sensaciones con todo tipo de granos, otro en el que el tejido es el protagonista, alguno más dedicado al arte y otro en el que se leen cuentos para que los niños creen sus propios finales y, por qué no, comiencen a escribir.

**Aprender es un juego**

No, no es una de esas frases que los hoy adultos oían cuando eran niños para que se concentraran en el estudio. Investigaciones serias, neurocientíficas, han comprobado que el juego es básico en la educación en la primera infancia.

“El juego es la manera espontánea en la que el niño explora el mundo a su alrededor y lo descifra. ¿Qué pasa si tiro esta pelota una vez, y dos, y tres? ¿Hace siempre lo mismo? ¿Rebota igual? En cambio, si la tiro más fuerte, ¿qué pasa? En un ejercicio tan simple como este un niño puede descifrar los conceptos de fuerza, velocidad, causa y efecto. Sin oportunidades para jugar, algunas de estas preguntas nunca ocurren y en definitiva el niño pierde la oportunidad de evaluar, diagnosticar, predecir, responder y archivar el conocimiento.  Básicamente, en los primeros años de vida uno desarrolla y alimenta el cerebro, aquel músculo que determinará cuánto y qué logre el niño a lo largo de su vida”, afirma Nores.

Y es que los niños que reciben este tipo de educación, a los que se les deja explorar el mundo por sí solos, son mucho más despiertos que los demás.
**El proceso de aprendizaje**

Dependiendo de la edad, los niños aprenden algunas cosas sobre el mundo con distintos tipos de juego, aunque, según Nores, “el vocabulario es fundamental en todo momento para el desarrollo del niño”.

“En un bebé son importantes las actividades que lo conectan con su alrededor, mientras desarrolla su coordinación ojo y mano. Veo algo que quiero agarrar y aprendo a coordinar mis manos hasta el objeto. También son importantes actividades de causa y efecto del tipo ‘toco el sonajero y hace ruido’. De la misma manera, ejercicios que lo expongan al concepto de permanencia, cómo buscar a la mamá y actividades que le permitan desarrollar los primeros escalones en su motricidad fina y gruesa: rodar, gatear, caminar, meter, sacar, subir, bajar, agarrar la comida”, explica Nores.

Este tipo de comportamientos se pueden ver en los centros de desarrollo infantil, en los que los niños de uno y dos años pueden experimentar con varios materiales.

 Cerebro 85 % De la expansión cerebral ocurre antes de los tres años; esto es antes de que un niño promedio pise un salón de clases.

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