Opinión: Reinventando pasiones

Hace unos días, uno de mis maestros budistas, el monje Sogyal Rinpoche, decía en una de sus conferencias que a ellos como tibetanos a veces se les hace muy…

Por Lily García

10 jun 2014, 12:00 am 2 min de lectura

Hace unos días, uno de mis maestros budistas, el monje Sogyal Rinpoche, decía en una de sus conferencias que a ellos como tibetanos a veces se les hace muy difícil entender las relaciones de pareja de nosotros acá en el Occidente.  Y su planteamiento me pareció sumamente interesante. Él entiende que la importancia que le damos a la “pasión” en las relaciones les pone demasiada presión y que nuestras expectativas son completamente irreales.

Él no está diciendo que la pasión no es importante en una relación, todo lo contrario.  La pasión que sentimos por esa otra persona es la chispa que va a encender el deseo por querer conocerla y establecer una intimidad a otros niveles.  Lo que quiere decir es que, cuando le damos a la pasión el papel principal de la novela, entonces hay una gran probabilidad de que a la larga nos decepcionemos y terminemos no solo resintiendo a esa otra persona, sino sufriendo más.

Lo que dice Rinpoche tiene mucho sentido.  Queremos relaciones apasionadas, pero a la misma vez que nos permitan espacio, que nos dejen respirar, que no haya celos ni grandes apegos que nos dificulten la independencia.   Queremos pasión, pero también queremos balance y estabilidad.  No es casualidad que entre las muchas definiciones que puede tener la palabra pasión están las palabras deseo, preferencia y sufrimiento.  

El gran reto, entonces, parece estar en observar esa pasión.  No es que sea negativa, pero siempre va a tender a halarnos hacia los extremos.  Y aunque el maestro en su discurso se refería a la pasión en la pareja, podemos llevar este mismo concepto a otro tipo de pasiones. ¿Cuántas personas comienzan un proyecto llenos de pasión y tan pronto encuentran un obstáculo se desaniman y hasta ahí quedo la cosa?  Se enfocaron en la “sensación” o el “deseo” que les llevó a comenzar el proyecto en vez de en el  propósito de este.  De la misma forma, cuando entendemos el propósito y el valor de una relación, podemos seguir amando y siendo felices, aun cuando esa pasión no sea la misma en frecuencia o intensidad. 

Rinpoche utiliza la siguiente imagen para explicarlo:  “Cuando estás preparando una fogata, no puedes hacer el fuego demasiado grande porque se va a consumir rápido.  Pero tampoco puedes dejarla morir, porque va a ser mucho más difícil encenderla de nuevo. Lo ideal es un fuego calmado y estable, que puedas ir alimentando poco a poco y que te va a durar por mucho tiempo”.

Siempre busca la pasión en tu vida, permite que haya motivación en todo lo que hagas, pero no te olvides en el proceso de agarrar el balance de la mano.