Crónica: Los boricuas se hacen sentir en NYC

La vibra boricua se siente en la gran manzana. En un mismo fin de semana, Miguel Cotto podría volver a ser nombrado campeón, Tito Trinidad será exaltado al…

Por Karla Figueroa @LaKarlaFigueroa

3 jun 2014, 12:00 am 2 min de lectura

La vibra boricua se siente en la gran manzana. En un mismo fin de semana, Miguel Cotto podría volver a ser nombrado campeón, Tito Trinidad será exaltado al salón de la fama y las calles se vestirán de rojo, blanco y azul para la parada puertorriqueña.

La emoción y el orgullo puertorriqueño se siente desde la salida del aeropuerto Luis Muñoz Marín. En la fila para entregar mi maleta, un caballero llevaba un cuadro enmarcado en el que había recortes de periódico. Se veían las fotos de diferentes boxeadores. Sin embargo, en la distancia, no pude identificar quiénes eran los púgiles. Era evidente que se esforzaría para que ese cuadro llegara a salvo a su destino. La memorabilia viajó con él.

Desde las 5:00 a.m., el acento de esos “nuyoricans” estuvo muy presente en el gate del aeropuerto. “¿Cómo no voy a viajar para la pelea y para la parada?”, dijo una señora a otra. Mi mala costumbre de escuchar conversaciones ajenas.

Cuando aterrizó el avión, solo una cosa demostró la cantidad de puertorriqueños que llegaron a Nueva York: la intensidad de ese aplauso cuando las ruedas del avión tocaron la pista. Por alguna razón —yo voy a decir que es la emoción de saber que este fin de semana será uno significativo— esta vez, ese aplauso fue más intenso de lo normal.

Ya en mi hotel, abro la puerta y lo primero que me encuentro es un señor con una camisa que llevaba la imagen de la bandera de Puerto Rico. Salgo del hotel y la imagen es la misma. No hay duda que desde ya los boricuas se están quedando con la ciudad.

Pasar por el Madison Square Garden es un sentimiento raro. Para mí, que es la primera vez que tendré la oportunidad de ver una pelea de boxeo en tan magnífico e icónico lugar, caminar por al frente de dicho edificio es algo emocionante. No está pasando mucho. Solo sé (porque me lo dijo un bartender) que hoy llevaron 400 kegs de cerveza para la barra del Madison (imagino que saben que una pelea no se goza igual sin un vaso en la mano). La imagen de Miguel Cotto y Sergio Martínez están ahí. Sus caras tienen una expresión retante. Solo queda esperar al sábado.

Hoy, Cotto entrenó ante la prensa en Everlast Lab Gym en Nueva Jersey. Lo acompañó su familia. Se veía tranquilo. “Una victoria el sábado significaría el momento más feliz de mi carrera”, dijo el púgil boricua a la prensa.

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