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title: "Opinión: De familias, herencias y hurtos"
description: "Aborrezco la idea de que los puestos políticos puedan ser heredados entre familiares en nuestro país. Igualmente, repudio expresiones —utilizadas para…"
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section: "Noticias"
author: "Armando Valdés @armandovaldes"
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published: "2014-05-30T04:00:00.000Z"
updated: "2022-02-21T20:18:34.258Z"
publisher: "Metro Puerto Rico"
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# Opinión: De familias, herencias y hurtos

_Aborrezco la idea de que los puestos políticos puedan ser heredados entre familiares en nuestro país. Igualmente, repudio expresiones —utilizadas para…_

Por Armando Valdés @armandovaldes · Noticias · 2014-05-30T04:00:00.000Z

Aborrezco la idea de que los puestos políticos puedan ser heredados entre familiares en nuestro país. Igualmente, repudio expresiones —utilizadas para justificar estas sucesiones por linaje—, tales como “es de buena familia” o “el que lo hereda no lo hurta”. Ambas, al invertirlas en un ejercicio de lógica sencillo, implican que hay algo así como “malas familias” y gente que, al no heredar alguna cualidad positiva de sus antecedentes, se ven en la obligación de recurrir al robo.

Dicho esto, la realidad es que en nuestro país, en sentido estricto, los puestos políticos no son de carácter hereditario. Somos los electores los que les concedemos a los hijos e hijas de algunos funcionarios públicos el privilegio de servirnos como alcaldes y legisladores. Y en ciertos casos hasta han resultado ser líderes extraordinarios y visionarios, como Ramón Luis Rivera, Willie Miranda Torres y José Carlos Aponte.

Aun así, la ocasión de la renuncia del alcalde de Canóvanas nos permite discutir otro aspecto de nuestra democracia que a menudo ignoramos, ante lo fácil y rentable que resulta cubrir en los medios si debe ser Lornna o Chemito quienes sustituyan a un señor mejor conocido por sus disfraces coloridos y sus expediciones de caza de una criatura mítica. La pregunta que nos debemos hacer es por qué nuestro ordenamiento legal les concede a los partidos el derecho de decidir quién sustituirá a un alcalde que renuncia o fallece.

En el caso de la Asamblea Legislativa, existe una razón fundada para que los partidos controlen los procesos de sustitución de senadores y representantes. La Constitución busca asegurar que en cada cuatrienio haya un mínimo de legisladores que representen una oposición dentro de ambos cuerpos parlamentarios. Abrir a elecciones generales los escaños vacantes podría afectar el delicado balance que nuestra carta magna pretende mantener.

En las alcaldías no existe tal justificación. El número de ayuntamientos que controle un partido o el otro es irrelevante. El que sean las colectividades las que sustituyan a los alcaldes limita la participación de la ciudadanía, salvo por un puñado de activistas políticos a nivel municipal. Esta pequeña piña incestuosa, por querer perpetuarse en el poder, promoverá la selección de candidatos que respondan a sus intereses y no al bien común.

De ahí que, pasado el proceso en Canóvanas, la Legislatura debería evaluar la Ley de Municipios Autónomos y devolverle al pueblo el poder que los partidos le han hurtado.

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